miércoles 24 de junio de 2009

Ecología política española: Retos teóricos y perspectivas prácticas


por Florent Marcellesi*

Artículo publicado en el número 61 de El Ecologista (verano 2009)

Mientras la ecología política se asienta con cada vez más contundencia en el panorama europeo como espacio político propio, el Estado español sigue siendo un caso aparte donde prevalece la debilidad del movimiento verde. Es indudable que la llegada tardía de la democracia, la predominancia de los partidos comunistas y de las cuestiones nacionales en los movimientos postfranquistas, el desarrollo de una fuerte escuela de pensamiento ecosocialista, y la fuerte división interna intrínseca al movimiento verde no ha permitido que aparezca una sólida y perenne correa de transmisión política del movimiento social ecologista. Sin embargo, cabe interrogarse si, 26 años después, sigue válida la pretensión del Manifiesto de Tenerife de tener “una formación política comprometida con nuestra concepción global de la vida y de las relaciones del hombre con su entorno”. De hecho, a la vez que la europeización del espacio ideológico y político se hace más intensa, debemos reflexionar sobre la existencia de un modelo autónomo de ecología política: tenemos que plantear, por un lado, la capacidad de la ecología política de representar una ideología global y, por otro lado, la de trasladar esta visión en la práctica como espacio político propio.

La ecología política como ideología global y transformadora

Mucho se ha debatido acerca de si la ecología política se puede definir como ideología o si representa un simple conjunto de valores que se puede incorporar a otras ideologías existentes. Parto de la hipótesis de Dobson de que la ecología política responde a las tres características básicas de una ideología: promueve una descripción analítica de la sociedad que permite a sus usuarios orientarse en el mundo político, prescribe una forma particular de sociedad empleando creencias acerca de la condición humana y proporciona un programa de acción política desde la sociedad en que vivimos actualmente a la prescrita (1997: 23). De esta forma, la ecología política no puede entenderse como el apéndice medioambiental de otra corriente política y aún menos como una aproximación tecnócrata y sectorial de los problemas ambientales. Al contrario, supone cambios radicales en nuestra relación con el mundo natural no humano y en nuestra forma de vida social y política, y se presenta como «la gran transformación del siglo xxi». No podía ser de otra manera cuando la ecología política —y principalmente a partir de los años sesenta— introduce ante la finitud del planeta el concepto de supervivencia humana y cuestiona directamente el sentido de las sociedades industriales modernas y de la cultura occidental desarrollista: ¿cómo? ¿para qué?, ¿por qué estamos produciendo? Evidentemente este antiproductivismo es un cuestionamiento a las teorías (neo)clásicas dominantes y un ataque estructural al sistema capitalista basado en la acumulación, el fetichismo de las mercancías y la explotación del trabajo asalariado.

Sin embargo, afirmar esto no significa que se pueda asimilar la ecología política automáticamente a la teoría marxista, incluso si ambas pueden converger de forma puntual. Al considerar que lo esencial, la infraestructura, descansa en la economía y en el llamado «trabajo productivo», las raíces del socialismo conllevan una cierta incapacidad de pensar lo ecológico. Es más, Alain Lipietz (2000) —quien teoriza la evolución de lo rojo a lo verde— afirma que el marxismo está agotado como sistema de pensamiento práctico y como guía para la acción transformadora de la sociedad. Considera que la ecología política se opone al marxismo en el punto capital del «progreso de las fuerzas productivas» ya que el paradigma verde, no determinista, no concibe la Historia como la historia de un progreso. Sobre todo, la reducción de la historia natural del género humano a la actividad de transformación y artificialización de la naturaleza por los productores consisten en la mayor contradicción respecto a la ecología política. Ante las propuestas de ecomejoras del núcleo duro del marxismo, Lipietz propone por tanto una «sustitución radical de paradigma: reconstruir el materialismo en torno a otro tronco común [la ecología política], con elementos reciclados cogidos de las ruinas del antiguo paradigma marxista» (ibídem: 188).

Por estas razones, la ecología política se puede entender como un sistema de pensamiento político global y autónomo que responde a unas necesidades históricas concretas y que puede convertirse en un nuevo referente de los movimientos transformadores adaptado a los retos ecológicos y sociales del siglo XXI.

¿Izquierda verde o espacio político propio?

Sin duda, las experiencias del gobierno rojiverde alemán, de los verdes franceses en la gauche plurielle y de los verdes españoles en diferentes CCAA con Izquierda Unida y/o el PSOE, o el dominio ideológico y político en el conjunto ecologista español del ecosocialismo sugieren un modelo de «izquierda verde» (Valencia, 2006). Sin embargo, si pensamos la ecología política como ideología global y autónoma y tras presenciar la construcción de un espacio verde a nivel europeo, dinámico y bien diferenciado, se nos incita a replantear la cuestión de un espacio verde propio en el Estado español. Además debemos tener en cuenta el amplio debate ideológico que agita el movimiento verde europeo acerca del margen de actuación dentro del sistema capitalista y de sus posibles alianzas políticasi, mientras que el movimiento verde español sigue convulsionado por sus relaciones caóticas con las corrientes marxistas (y nacionalistas) y por su voluntad de despegar de una vez de la marginalidad política.

En este sentido, es necesario superar el análisis de la realidad socio-política que gira principalmente en torno al eje colectivista-neoliberalii. De hecho, desde una perspectiva ecologista fuerte, no es suficiente preguntarse quién posea los medios de producción, si el proceso de producción en sí se basa en suprimir los presupuestos de su misma existencia. Dada la magnitud de la crisis socio-ecológica y que lo crucial es el sentido de la producción, el eje productivista/antiproductivista se convierte en un eje estructurante y determinante. Por tanto, este eje tendría que guiar los pasos de cualquier movimiento transformador en busca de un equilibrio satisfactorio entre justicia global y recursos finitos del planeta, entre oportunidades de las generaciones presentes y futuras —y por ende de la supervivencia de la especie humana—, y de la liberación y emancipación del ser humano.

Además, puesto que es una crítica principalmente no marxista del sistema productivista, la ecología política no es reductible o asimilable al ecosocialismo. Sin embargo, tampoco se trata de negar que ecología política y ecosocialismo compartan puntos de encuentro en torno a la crisis ecológica. Al contrario: considero que el ecosocialismo comparte suficientes fundamentos antiproductivistas con la ecología política para que se aleje paulatinamente de su matriz socialista y se produzca un acercamiento cada vez mayor a la matriz ecologista. De hecho, desde una perspectiva europea, el ecosocialismo tiende, en general, a transformarse en una corriente interna del movimiento verde, donde representa una interpretación marxista, hoy en día minoritaria en Europa, de la ecología política. Aunque seguramente dará lugar a alguna que otra polémica, constatamos en términos prácticos que en el seno del Partido Verde europeo la corriente ecosocialista convive de facto con las demás corrientes de la ecología política y todas parecen tener futuro común bajo el paraguas del ecologismo político europeo. No hay razones para que esta dinámica europea no se traslade y concrete también en España, eso sí, recorriendo su propio camino y teniendo en cuenta la historia y el contexto local.

¿Hacia una acumulación de fuerzas ecologistas en el Estado español?

Aunque la izquierda verde haya sido el modelo más desarrollado en España, al entender y definir la ecología política como una ideología global es necesario profundizar la reflexión sobre un modelo de ecología política autónomo, que al mismo tiempo sea incluyente, aglutinador y en constante interacción con la actual recomposición de los movimientos transformadores y alternativos. Ante una creciente europeización de lo verde, cuya influencia es cada vez mayor en nuestro propio tejido sociopolítico, este nuevo paradigma ecologista queda todavía en gran parte por escribir.

En este libro abierto donde se reformulan las posibles coaliciones sociales para combatir el (des)orden actual y donde sólo podemos constatar el fracaso de las estructuras políticas verdes realmente existentes, ¿por qué no plantear un (nuevo) proceso de acumulación de fuerzas ecologistas? Este proceso constituyente se podría articular bajo la forma de una Asamblea Permanente de la Ecología Política con comités descentralizados, encuentros estatales periódicos y abierta a ecologistas de todos los horizontes (político, asociativo, sindical, etc.) y de todas las corrientes (ecopacifistas, ecofeministas, ecosocialistas, medioambientalistas, etc.). Con un calendario de trabajo a uno o dos años vista, sería la ocasión de repensar, refundar y renovar el espacio verde tanto ideológicamente (en plena crisis mundial social y ecológica del liberal-productivismo, ¿qué líneas programáticas para los 5-10 próximos años?) como en su concreción práctica (¿qué estrategia y estructura(s) para desarrollar este ideario?). Sin duda, un desafío estimulante para construir la esperanza del siglo XXI.


Notas:
1. Este artículo se basa en el estudio del mismo autor (2008): Ecología política: génesis, teoría y praxis de la ideología verde , Cuadernos Bakeaz, n.º 85, disponible en http://www.bakeaz.org/es/publicaciones/mostrar/102-ecologia-politic
2. Véase la evolución del ecologismo político en los países del Este, las coaliciones de centro-derecha a escala nacional en Irlanda, Finlandia o la República Checa o la dinámica de unión de los ecologistas para las elecciones europeas en Francia en torno al eje Bové-Cohn-Bendit-Hulot.
3. Otros modelos más completos tienen en cuenta el eje autoritario-libertario. Además en España sería necesario añadir la fuerte influencia transversal de las cuestiones nacionales.

Referencias:
Dobson, Andrew (1997): Pensamiento político verde, una nueva ideología para el siglo xxi, Barcelona, Paidós Ibérica.
Lipietz, Alain (2000): «Political Ecology and the Future of Marxism», Capitalism Nature Socialism, 39.
Valencia, Ángel (ed.) (2006): La izquierda verde, Barcelona, Icaria.

sábado 18 de abril de 2009

La Geografía y el Ecosociodesarrollo


Autor: Julián Gutiérrez
Fuente: Rebelión

Es un hecho que la problemática ambiental, social y económica actual tiene causas conocidas y bien estudiadas, los actores mundiales que la han causado sabían hacia dónde iban las tendencias en cuanto contaminación, su gravedad, los elementos del entorno a ser afectados, los cambios climáticos que generarían los gases de efecto invernadero a través del calentamiento global; Igualmente, sabían que la aplicación de un modelo económico depredador, el capitalismo, tendría efectos devastadores en la degradación y agotamiento de los recursos naturales, así como la generación de la inmensa pobreza reinante en la mayoría de la población mundial, en un planeta que ha sido generoso en recursos para garantizar un mínimo de bienestar a la mayoría de la población mundial.

Además, la actual crisis económica es parte de un entramado de acciones cuyos resultados se pueden proyectar al pasado y constatar su repetición en las crisis cíclicas ya experimentadas (crisis de los 30s, 80s), debido a operaciones de sobreproducción y maximización de ganancias, rentabilidad máxima, que estalla por el descontrol, por parte de los gobiernos y de los actores económicos privados, descontrol promovido por los mismos agentes políticos a sueldo o colocados en puestos claves del gobierno por los mismos agentes económicos privados. Todo lo anterior debido a un afán de lucro desmedido, en el que nunca es suficiente la concentración de riquezas, tanto a nivel de países como de individuos que poseen los medios para someter países, poblaciones y voluntades, sea de forma encubierta (FMI, BM, OMC, USAID, ONGs, Plan Colombia) o de forma descarada, como las invasiones militares con patente de corso (casos Palestina, Irak, Afganistán), lo que les garantiza amplias opciones de dominio y poder.

Aunque esta crisis resalta por su magnitud y duración probable (no será breve precisamente), ya que los efectos han sido esparcidos y magnificados como un virus mundial por la tan promovida globalización (por cierto nadie señala al culpable mayor, que ahora pretende imponer la solución), mecanismo ya conocido con otro nombre (colonización) en otras épocas y diferentes medios, como lo fue la expansión marítima de los imperios español, inglés, portugués, y demás ejes de poder europeos de la época.

Como en la escena de un crimen, quién quiera saber quienes son los causantes de la actual situación, se deben plantear la siguiente cuestión: A quién beneficia tal acción?, (países, individuos, entidades, grupos), no debemos pensar solamente en términos de beneficios económicos, ya que la creación de desestabilización y crisis puede crear, y efectivamente crea, condiciones para alcanzar otros objetivos de una agenda oculta (expansión de la OTAN, gobierno mundial), aunque en este escrito no es nuestro objetivo desarrollar tal ejercicio, pero es claro que la respuesta es obvia.

Algo que también debe estar claro es que el capitalismo no es sustentable ni ecológica, ni social, ni cultural, ni económicamente. No lo es porque está basado en la obtención, en todas las instancias (individual, de grupo, de empresas, de países), de máximas ganancias en el menor tiempo posible, basado en la producción de bienes, servicios y su comercialización. Producción que depende de una base de recursos naturales finita, y de la explotación despiadada de mano de obra barata, en algunos casos casi esclava. No es sustentable ecológicamente, porque como se dice anteriormente, la base de recursos naturales que lo sostiene posee límites, conocidos como el del petróleo (no renovable), además de los efectos de su utilización en forma de energía (efecto invernadero), y en el caso de los renovables, no se respetan sus ciclos de reposición, como la deforestación de la selva amazónica. No es sustentable socialmente, porque con el objeto de maximizar ganancias, lo hace a través de disminuir costos pagando salarios de miseria, con distribución desigual de la riqueza y creando pobreza en la mayoría de las poblaciones, generando amplias brechas entre las diferentes clases sociales, y por lo tanto potenciales revueltas y levantamientos populares, con la ya planificada represión. No es sustentable culturalmente, porque como se constata busca la homogeneización/uniformización de las diferentes culturas y pueblos del mundo, mediante la creación de necesidades, imposición de conductas, patrones de consumo, modas y transculturización, a través de los medios de comunicación masivos, claramente sometidos mediante chantajes económicos, contratos de publicidad, o parcializados actores muy activos, con fines meramente consumistas de la producción antes nombrada (ver: “- La industria de la mentira y la alienación” en http:/loultimoenpolitica.blogspot.com). No es sustentable
económicamente, porque como se dijo, está basado en la explotación de recursos naturales finitos, y es sabido que si se acaba con el capital natural (recursos naturales), sea por su agotamiento, degradación o contaminación, eventualmente se quedará sin recursos para continuar el proceso de producción.

Si solamente evaluamos las consecuencias, ya suficientemente expuestas, del cambio climático, es por tanto a nuestro entender una crisis civilizatoria, si no reaccionamos, las probabilidades de una catástrofe mundial son extremadamente probables. El cambio climático afectará las garantías de alimentación de la población, generará además grandes desastres naturales, la aparición de plagas y pandemias en ámbitos hasta ahora impensables, por sus efectos interconectados en la climatología. Se verá afectada la calidad de vida de prácticamente todos los habitantes del mundo.

En vista de que el desarrollo sustentable, según su planteamiento original, es inviable en el capitalismo ( ver: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=76844 ), es imperioso entonces plantear modelos alternativos de desarrollo, nuestro objetivo es exponer algunas ideas sobre mecanismos y métodos para diagnosticar la situación (desentrañando sus verdaderas causas), así como para proponer medidas de solución.

Según Aristóteles: el objetivo de los seres humanos es determinar qué es una “Buena vida”, para después dedicarnos a vivirla. La función de los gobiernos es ayudar a los ciudadanos a conseguir ese objetivo, el Estado de bienestar de la ciudadanía. Entonces los conceptos claves son: Bienestar y Calidad de vida. La forma como elegimos desarrollarnos, o desenvolvernos en el territorio que ocupamos tendrá consecuencias económicas, sociales y ambientales, consecuencias que se manifiestan y tiene su expresión más fiel en el paisaje o espacio geográfico. Entendemos al Ecosociodesarrollo como una propuesta de gestión democrática de la producción de bienes y servicios básicos y esenciales para la mayoría de la población de un determinado territorio, sea el municipio, la región, países o el ecosistema Tierra, con la premisa de que para poder pensar en el bienestar del ser humano, calidad de vida a largo plazo, debemos pensar previamente en la preservación del medio físico que le da la base natural de recursos para producir ese bienestar, y absorbe los subproductos contaminantes y degradantes generados en el proceso, ya que manteniendo la integridad del entorno se garantiza el bienestar tanto de las generaciones presentes como futuras.

Es importante dejar claro que “calidad de vida” y “nivel de desarrollo” son conceptos relativos y subjetivos. Cada población, sociedad o grupo debe definir lo que considera calidad de vida, por supuesto, teniendo en cuenta que su “bienestar”, no puede estar basado en la degradación de la calidad de vida de otros grupos, sociedades o poblaciones, ya que lo haría tremendamente injusto, por lo tanto insustentable.

Tenemos un problema: el crecimiento sostenido es insostenible (producción-consumismo-deuda-producción), porque lo que la fuente de recursos es finita: la Tierra. (ver: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=79498). Estamos de acuerdo con las bondades de un Decrecimiento, aunque pudiera sonar contradictorio con desarrollo, se debe entender que desde la perspectiva del Ecosociodesarrollo se busca, además de cubrir necesidades básicas, una disminución de las horas de trabajo para aprovechar el tiempo libre en el crecimiento espiritual, el estudio, la inventiva, la creatividad, el ocio, el fomento de las relaciones familiares y comunitarias, la solidaridad. Si abandonamos la producción de bienes suntuarios o innecesarios, o de los que la publicidad se esfuerza por crearles su aparente “necesidad”, además de no caer en la trampa del endeudamiento (préstamos bancarios, tarjetas de crédito) podemos dejar la carrera de trabajo, consumismo, deuda, estrés, trabajo, consumismo, deuda, estrés.

Para comenzar un ejercicio de análisis, podemos plantearnos las siguientes preguntas:

- Porqué los países denominados indistintamente a través del tiempo: subdesarrollados, del tercer mundo, del sur, emergentes, algunos siendo tan ricos, la mayoría de ellos, en recursos naturales, mantienen esta condición?.

- Porqué en los países capitalistas más avanzados económicamente (USA, Europa) se ha logrado crear pobreza, miseria?

- Porqué los avances científicos y tecnológicos se hacen mayoritariamente en los países ya desarrollados?

Veamos ahora el siguiente enfoque, nada innovador (Ya Yves Lacoste lo planteó en su libro “Geografía del subdesarrollo”, 1973, 1982), aunque poco aprovechado para resolver nuestros problemas, como países e individuos sometidos y explotados, y el problema ambiental al cual nos enfrentamos como humanidad, ya que persiste tal situación.

- La Geografía, sus principios y el Análisis Geográfico

A través de la historia de la humanidad el Hombre ha tenido la curiosidad de explorar su entorno y más allá de las fronteras físico-naturales que le rodean, tal aventura de conocimiento nació en África, según las teorías actuales más reconocidas, posteriormente, la misma necesidad de conocimiento y su reproducción por diferentes medios dio origen a la ciencia geográfica. La Geografía (Geo: “Tierra”, Grafía: "describir" o "representar gráficamente") es la ciencia que estudia la tierra como medio de vida, las sociedades que la habitan y los territorios, paisajes, lugares o regiones que forman al relacionarse entre sí (http://es.wikipedia.org/wiki/ Geograf%C3%ADa). Otro concepto puede ser: la ciencia que estudia los hechos y los fenómenos físicos, biológicos y humanos, considerados en su distribución sobre la superficie de la Tierra, así como la investigación de las causas que los producen y sus relaciones mutuas.

- Hechos y fenómenos geográficos

En la superficie de nuestro planeta se observan ciertos estados de la materia que no varían sensiblemente, o cuya variación es tan lenta que no puede ser apreciada en el corto lapso que dura la vida de un hombre, invariabilidad que se manifiesta en la permanencia de su situación, forma y extensión. A tales estados se les conoce bajo la denominación de "hechos geográficos". Son hechos geográficos, por ejemplo, la superficie del planeta, la extensión de las porciones marítimas y continentales, la forma general de los océanos, islas y continentes, la altura de las montañas, las planicies y las depresiones.

Por oposición, en la misma superficie terrestre se efectúan, en un instante o en un breve tiempo, modificaciones en la situación, forma o extensión en los elementos geográficos que reciben el nombre de "fenómenos geográficos". Tales son, entre otros, el desgajamiento de los montes, la desviación de los ríos y el cegamiento de los manantiales; la formación de grietas, que ocurre con frecuencia en los grandes terremotos; la formación de conos y mantos de lava, escorias y cenizas durante las erupciones volcánicas; los deslizamientos de tierra que acompañan a la estación lluviosa en los suelos con fuerte declive; la devastación de las vertientes de las eminencias nevadas producidas por los aludes o avalanchas de nieve; la alteración de la línea costera producida por las grandes tempestades y marejadas; la formación de conos o mantos detríticos durante las grandes inundaciones; la tala de los bosques por el hombre, la apertura de tajos, túneles y canales para las vías de comunicación.

En síntesis, los "hechos geográficos" se refieren a un estado más o menos permanente de la superficie del planeta y los "fenómenos geográficos", a una modificación “rápida” de la misma.

- Los problemas fundamentales de la Geografía

Los hechos y fenómenos geográficos de cualquier categoría deben ser estudiados desde tres ángulos fundamentales. En el primero debe estudiarse cómo están repartidos los diversos grupos de hechos y fenómenos geográficos sobre la faz de la Tierra? (problemas de distribución); en el segundo las causas que motivan estos hechos? (problemas de causalidad); y en el tercero, las relaciones existentes entre unos y otras? (problemas de conectividad).

Los Geógrafos abordan el estudio general del medio y las sociedades que lo habitan desde diversas tradiciones, en algunos puntos complementarias y en otros contradictorias. Éstas son:

Los geógrafos próximos a la tradición física estudian varios aspectos del medio físico (relieve, clima, vegetación, etc.).
Los más próximos a la tradición corológica estudian sistemas territoriales, ya sean éstos espacios naturales (sistemas naturales/regiones naturales) o sociales (regiones humanas/espacios sociales).
Los próximos a la tradición ecológica estudian las interacciones entre los grupos humanos y el medio físico (y también el medio humanizado).
Los que se decantan más bien por la tradición paisajística, se concentran en el estudio de paisajes naturales y paisajes culturales o humanos.
Los geógrafos partidarios de la tradición espacial estudian la localización y distribución de fenómenos naturales y culturales.
Los geógrafos más cercanos a la tradición social estudian a las sociedades y a los medios que éstas habitan.

Para su ejercicio, es necesario aplicar los principios de la Geografía (1). La facilidad de la Geografía para establecer conexiones con otras disciplinas del conocimiento científico, han facilitado la integración de la misma en trabajos multi e interdisciplinares. Al estudiarse elementos y factores, con sus características, las relaciones existentes entre los mismos, el uso de métodos deductivos, inductivos, analíticos y sintéticos, no ha habido muchas dificultades para introducirse en el análisis de sistemas, concibiendo el Medio, el Paisaje, a las Regiones y al Territorio como conjuntos de Sistemas Ambientales y Territoriales. En estos Sistemas espaciales prestamos atención a sus caracteres, a las relaciones, densidades, flujos, percepciones, formas, distribuciones, localizaciones, estructuras, organizaciones y tipologías existentes. De esta manera, el análisis geográfico nos adentra en un camino complejo a través de los lugares, entornos, paisajes, localizaciones, estructuras, relaciones, procesos de diferenciación, a diferentes escalas y teniendo presente la variable temporal.

La aplicación de los principios geográficos (1) como la 1.- localización, 2.- la distribución o extensión, 3.- la generalización o comparación, 4.- la causalidad, 5.- la conexión o relación, y 6.- la actividad o evolución, son de indudable interés para afrontar la reflexión sobre los Sistemas Ambientales y Territoriales, junto a su introducción en las fases de inventario y análisis de las diferentes modalidades de evaluaciones ambientales.

1.- La localización nos servirá no sólo para conocer el lugar ocupado por un elemento en el sistema, sino que nos dice la posición que ocupa en el mismo en relación a los otros elementos y al entorno del sistema.
2.- La distribución nos lleva a analizar el alcance, extensión o magnitud del elemento y sus características, las probables influencias, las repercusiones en el sistema y su entorno, tanto en sus aspectos estructurales como funcionales.
3.- La generalización o comparación nos permite conocer las semejanzas, analogías y diferencias, existentes entre los elementos, características y relaciones del sistema, así como con otros sistemas.
4.- La causalidad permite conocer los factores que actúan sobre todas y cada una de las partes del sistema, con sus correspondientes consecuencias.
5.- El estudio de las conexiones o relaciones es fundamental para el conocimiento de las estructuras, las interacciones, interdependencias, influencias recíprocas, niveles de jerarquización y la funcionalidad general del sistema.
6.- El principio de actividad o evolución, nos permite trabajar en los procesos dinámicos, en los cambios y transformaciones, en las variables más significativas que, a lo largo del tiempo han afectado a los diferentes estados del sistema.

Es a través de los anteriores conocimientos básicos sobre la Geografía, que el autor conoció en sus primeros años universitarios en un curso denominado “Problemas del Subdesarrollo”, dictado por una excelente profesora, allá por el año 1977, el porqué la condición de “subdesarrollados” de nuestros países del “Sur” no es al azar, y que las causas son fácilmente descifrables, lo que no se acepta es porqué seguimos en esa condición, algo sobre lo que tenemos la obligación de actuar. La Geografía ha tenido diferentes etapas a lo largo de su evolución como ciencia, desde la básica “Descripción de la Tierra” hasta reconocer que todo está interrelacionado y que es excelente herramienta para descifrar el porqué de nuestro actual estado de desarrollo, con sus diferencias entre países e individuos, así como su efecto en el entorno que explotamos para obtener el tan deseado bienestar, y proponer métodos para solventar las
problemáticas generadas.

Es sabido que actualmente en el mundo hay una descarada concentración de la riqueza en unas minorías y creación de pobreza en las mayorías, lo que se manifiesta en países ricos y países pobres, debido a la explosión de la crisis capitalista actual, dentro de un mismo país rico se han hecho evidentes individuos y grupos exageradamente ricos (generalmente son minorías) y habitantes pobres (de hecho las mayorías). Tal fenómeno geográfico es estudiado por la disciplina llamada Geografía de la pobreza, pobreza con consecuencias asociadas como el hambre, la delincuencia y el crimen. En 1776 el economista escocés Adam Smith planteó algo del tema en su obra: “La riqueza de las naciones”, defendía allí Smith que la mejor receta para lograr la prosperidad era una economía de libre mercado, en la que el gobierno dejara amplia libertad para la obtención de beneficios en los negocios. Una vez comprobados los resultados, desde el año pasado (2008) y a futuro, de la crisis económica mundial actual, ya vemos lo que el “Libre mercado”, con sus modernos admiradores, logra hacer al dejársele actuar tan libremente!!!.

En los tiempos actuales se comprueba la vigencia de los escritos de Lacoste, criticado, entre otros, por adivinen quién?: el Opusdei! (ver: http://www.opuslibros.org/ Index_libros/Recensiones_1/ lacoste_geo.htm), su principal crítica es que es un documento, “Geografía del subdesarrollo”, con intenciones políticas, nos preguntamos: es que a fin de cuentas no debemos estar claros en nuestras ideas (Ideología) para así poder definir un modelo de desarrollo propio y estructurar la “Política” que rija nuestras acciones, y poner a trabajar las disciplinas necesarias (la Geografía) para conocer nuestra condición y tratar de mejorarla?. Condición, por cierto, impuesta por la ideología capitalista.

- Un breve ejercicio

Pasemos ahora a desarrollar un breve y sencillo ejercicio aplicando los principios de la Geografía. La idea es identificar y reconocer cuáles principios pueden aplicarse para estudiar las causas de la pobreza o subdesarrollo predominante en algunos países, así como proponer la aplicación de algunas herramientas metodológicas geográficas para su solución.

A través del tiempo algunos grupos humanos han logrado un mayor desarrollo que otros, se ha documentado que los que evolucionaron primero del nomadismo al sedentarismo y desarrollaron primero la agricultura, tuvieron ventajas comparativas para la generación de conocimientos y tecnologías, y a la vez formaron y alimentaron ejércitos que les permitieron conquistar otros grupos y pueblos, la mayoría de las veces con el fin de conquistar territorios que les garantizaba recursos, ampliando así sus dominios, y posteriormente sus “Imperios”. Imperios que se han desarrollado y fenecido a lo largo de los siglos, los mas recientes el Inglés y el Español, y el más reciente y activo el imperio americano, que destronó a ambos. El inglés tuvo sus colonias, las cuales, sin grandes variaciones, son actualmente países subdesarrollados, el español, igualmente “generó” una lista de países incluidos en los del tercer mundo.

Nuestro fenómeno geográfico es la “Pobreza”, que tiene ubicaciones especificas (principio de localización), aunque no necesaria y solamente determinadas por el entorno (hechos geográficos), además de las condiciones propias de cada sociedad, grupo o país, podemos encontrar países pobres con entornos ricos en recursos naturales, como algunos de África y América Latina, en este último subcontinente es representativo de lo anterior Bolivia (que en su momento formó parte de otro imperio: el Inca), el cual sufrió la conquista y saqueo del imperio español, ejemplo patente de lo anterior es Potosí. Se ha argumentado que países pequeños y sin costas tienen pocas posibilidades de desarrollo exitoso, pero tenemos los casos de Suiza, Andorra y Lichtenstein, que están entre los países más ricos, porqué?, son paraísos fiscales!!!.

La pobreza está ampliamente extendida por el mundo en diferentes magnitudes (principio de distribución), incluso, actualmente se está generando pobreza en los países desarrollados (USA, Europa), por la aplicación, a ultranza, de los preceptos neoliberales del capitalismo salvaje, privatización de servicios públicos, desregulación bancaria y financiera, abaratamiento del despido, contratos basura, erosión de las garantías sociales. Si comparamos el fenómeno de la pobreza en sus diferentes manifestaciones (principio de generalización o comparación), podemos observar que no es lo mismo un pobre en los Estados Unidos y Europa que uno en América Latina o el África, hasta hace poco el fenómeno de los “Homeless” (los sin techo) en USAmérica no estaba tan expandido, pero de septiembre del 2007 a estos momentos se ha agudizado, al menos su exposición en la prensa, miles de familias perdiendo sus hogares y formando las “tent cities”, en las afueras, por ejemplo, de Los Ángeles, relacionado al mecanismo de las hipotecas basura. En África, continente rico en recursos naturales, ya es lugar común, hace décadas, ver niños famélicos que no tienen que comer, y a pesar de eso, en EEUU se tiraba la producción de cereales para que no bajaran los precios de los alimentos.

En adelante se verá la relevancia de los dos siguientes principios en la explicación de la situación de subdesarrollo de la mayoría de los países. Nos preguntamos: cuál es el factor común en la generación de pobreza?. Dos de los principios geográficos más importantes, en el análisis de la pobreza, son el de causalidad y el de conectividad. Si analizamos los hechos históricos (principio de causalidad), además del papel jugado por otros factores (limitación en recursos naturales, bajo nivel de formación, etc.) podemos ver que los pueblos sometidos bajo el yugo de naciones imperialistas, generalmente han mantenido su condición de pobreza, pero ahora, vemos que no solamente, las élites mundiales, han sometido otras naciones para garantizar su bienestar, si no que también son capaces de crear pobreza en sus propias poblaciones.

Nos preguntamos, cómo es posible que un puñado de países (G-7, G-20) puedan imponer sus reglas a la mayoría de las demás naciones?, está demás decir que aplican el principio de divide y vencerás (casos antigua URSS, Kosovo, Bolivia), utilizan la corrupción mediante sus trasnacionales, invaden militarmente alegando causas inventadas como la guerra contra el terror (Irak), y si no pueden aplican el veto en las Naciones Unidas! Y hablan de democracia y libertad. Es por lo tanto perentorio desenmascarar las estructuras de poder, instituciones y métodos (principio de conectividad) que han utilizado para generar la riqueza de pocos y la pobreza en la mayoría. Sería interesante analizar el funcionamiento de los organismos multilaterales (BM, BID, FMI, OMC), su influencia en los países en los que han impuestos sus recetas económicas y sus resultados, por ejemplo, en la Argentina, de un gran e industrializado país en los 50s, granero del mundo, pasó a no ser dueño ni de su servicio de correos y la distribución del agua! (ver en http://www.vnavarro.org/“El G-20 y el Fondo Monetario Internacional”).

Es interesante hacer un análisis comparativo entre los procesos de colonización y globalización, en ambos el resultado es la extracción sistemática de riqueza de la periferia hacia el centro, es decir, desde América Latina, además de Asia y África (periferia) hacia el centro (imperios español, británico, estadounidense). Qué no fue sino un vulgar saqueo de recursos la famosa conquista española?, barcos repletos de oro, plata, e infinidad de riquezas surcando los mares hacia la metrópoli, incluyendo la implantación de la lacra de la esclavitud (y se autodenominan el occidente civilizado), y además se les debe agradecer la “evangelización” !!!, la magistral obra de Eduardo Galeano, “Las venas abiertas de América Latina”, es una buna referencia. Actualmente ese papel lo juegan los EUA, y sus socios menores, solo que a través de sus instituciones facilitadoras: BM, BID, OMC, USAID, etc.etc.etc. (sobre el BM ver
http://www.omal.info/www/ article.php3?id_article=2058), y a través de sus trasnacionales. Todo el saqueo económico anterior, les ha permitido generar holgura económica y ahorros que les permiten dedicar tiempo, esfuerzo y personal a la formación y a la investigación, lo que les da ventajas en la producción de conocimiento y tecnológica de punta, que conlleva a su vez a disponer de nuevas formas de sometimiento, tanto organizacional, en inteligencia, como en armamentos, en detrimento de otros países (principio de causalidad).

Hay un dicho que dice “pobre México, tan cerca de los EUA y tan lejos de dios” (ver: www.kaosenlared.net/noticia/mexico-1848-gran-despojo-sangriento-4 y anteriores), aunque si dios permite que lo represente la jerarquía de la iglesia católica, es mejor que también esté lejos de dios (casos Inquisición, guerra civil española: la alianza Franco-Iglesia en el genocidio del pueblo español). Recordad el dicho “las religiones son el opio de los pueblos”, actualmente para las élites mundiales, además de las religiones, el opio de los pueblos son la cocaína (¿porqué el tráfico ha aumentado en Colombia y Afganistán desde la ocupación de ambos países por parte de USAmérica??), el fútbol, el béisbol, las discotecas, los centros comerciales, y cuando eso no contenga a las poblaciones con hambre, a propósito de la actual crisis mundial, pues tienen a los medios de represión y legislaciones más restrictivas y de control (“Patriot act”), ya listos para actuar, hasta con sus propios ciudadanos.
Si analizamos los diferentes movimientos de liberación, cuestionadores y revolucionarios, vemos que han aparecido y se han desarrollado (principio de actividad o evolución) a partir de situaciones insostenibles de pobreza, falta de derechos humanos, injusticias (dictaduras impuestas por los EUA en A. Latina, África, Asia), el genocidio de los indígenas americanos, la discriminación de los negros en USA, de los latinoamericanos, marroquíes y turcos en Europa.

Es un hecho que la crisis energética que se aproxima será crucial para la sobrevivencia de la humanidad, bajo un modelo de gestión capitalista es imposible hacer los cambios necesarios, por los costos que implica, de reducción del uso del petróleo, por su seguro agotamiento, mientras se cambia a energías alternativas al mismo. Los países más ricos tienen una deuda económica y moral con el resto de los países, ya que su desarrollo ha puesto en riesgo la sobrevivencia de la Humanidad. Los cambios globales ambientales que se avecinan, por el cambio climático, nos afectarán a todos, pero, saben ustedes quienes podrán enfrentarlos con mayor éxito?, los más ricos por supuesto.

En el interesante documento “Evolución histórica de las teorías de desarrollo: el papel de la geografía en el estudio del subdesarrollo, de Carlos Tapia García (3), encontramos lo siguiente: “una sociedad puede considerarse desarrollada cuando ofrece bienestar a todos los individuos que la componen durante un periodo de tiempo lo suficientemente largo como para poder precisar además que debe ser soportable por el lugar en el que transcurren los acontecimientos. La forma de materializar ese desarrollo – generador de innumerables discusiones – es algo que debe quedar estrictamente a voluntad de los individuos, de modo que el término adquiere un sentido de libertad para elegir el camino que cada sociedad – y dentro de ella cada individuo – estime más oportuno para sí, con la única cortapisa de respetar el entorno (Nota del autor: entendemos al entorno tanto natural como socioeconómico, La Tierra y sus ocupantes) para que ese bienestar no termine consigo. En este contexto el papel de los estados, sobre los que normalmente reposa el calificativo de desarrollados o subdesarrollados, es el de proporcionar los instrumentos necesarios para que las sociedades y los individuos que los componen alcancen ese bienestar. El subdesarrollo entonces, definido en términos de carencia de bienestar social, puede entenderse como una incapacidad de algunas sociedades, bien sea por propia ineficacia o por impedimentos ajenos a ella, para dotarse de las estructuras necesarias encargadas de suministrar ese bienestar. En esencia el subdesarrollo puede ser caracterizado por una serie de estructuras deficientes a gran escala –estructuras políticas, económicas, sociales, espaciales, ...– incapaces de ofrecer un marco adecuado para el bienestar humano”.

En relación al tan cacareado discurso de las potencias, actuales y pasadas, de “Bienestar, Libertad, Democracia y Derechos humanos”, es clave entender que nadie nos regalará tales derechos (recordad la conquista de América por parte de los españoles, y la actitud hegemónica de los EUA), debemos conquistarlos nosotros mismos, luchar por ellos, no será gratis su alcance, implica luchas nacionales contra los explotadores y opresores, ellos saben que si nos desarrollamos y producimos nuestros alimentos, nuestro bienes, quién les comprará su producción?, por eso promueven tanto la apertura al libre comercio, a las “inversiones”, la globalización, etc. En relación a los alimentos es interesante aprender cómo llevan años tratando de controlar su producción (ver: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=83502).

Cualquier hecho o fenómeno natural, físico-natural o socioeconómico, en este caso la pobreza y la degradación ambiental, por poseer coordenadas geográficas de localización, génesis y evolución que le caracterizan, puede ser sujeto de estudio por parte de la Geografía. La Geografía tiene sus técnicas y métodos, tanto para el diagnóstico como para las propuestas de solución, entre otras, viejas conocidas como las Evaluaciones de Impacto Ambiental, la Ordenación Territorial, la Ecología del Paisaje, y nuevas herramientas, como las Evaluaciones Ambientales Estratégicas, la Evaluación de la Sostenibilidad, el Índice de Desarrollo Humano, el Cálculo de la Huella Ecológica, para diagnosticar y proponer medidas correctivas y mitigantes.

Pensamos también que el EcoSocioDesarrollo tiene un ámbito, que pensado desde lo local puede tener repercusiones en lo global, aplicando todos los principios geográficos, se propone entonces un ámbito de acción a partir de la Gestión comunitario-municipal sostenible, escala geográfica que permite a los actores, gobierno y ciudadanos, interrelacionarse de forma más efectiva y generar sus propias soluciones y correctivos. Al ser el Municipio la principal puerta de entrada del ciudadano al Estado, los cambios que se presenten en la calidad de su gestión y modernización incidirán directamente en la evaluación general que tengan los ciudadanos de la administración, servicios públicos, y sostenibilidad de la gestión en general, ambiental, social, cultural y económica. Como elementos claves, para lo anterior, consideramos a la Educación y a la Participación Ciudadana, elementos primordiales en una Democracia Participativa. Temas que serán abordados en próxima entrega.

- Algunos documentos revisados

(1) - http://www.ingeba.euskalnet.net/lurralde/lurranet/lur23/evalest/evalestr.html
(2) - http://www.monografias.com/trabajos11/cartuno/cartuno.shtml
(3) - http://www.ingeba.euskalnet.net/lurralde/lurranet/lur21/tapia21/tapia21.htm

miércoles 30 de enero de 2008

EL CAPITAL NATURAL


Texto de Paul Hawken, publicado en la revista Integral (Junio y Julio de 2000)

Resumen del libro Natural Capitalism (1999),

de P. Hawken, A. Lovins y L. Hunter Lovins.

1. EL CAPITAL IGNORADO

En algún punto a lo largo del camino del capitalismo de libre mercado, las sociedades más desarrolladas como la nuestra se han convertido también en las más derrochadoras del planeta. La mayoría de nosotros lo sabemos. Está el derroche que se ve: atascos de tráfico, vídeos irreparables, tazas de café de poliestireno, cementerios de basura. Y está el derroche que no se ve: gases invernadero, residuos radioactivos y químicos errabundos. Y está además el derroche social en el que no queremos pensar: personas que viven bajo mínimos, ancianos olvidados por la sociedad, delincuencia, creciente racismo…

Estamos acostumbrados a percibir el deterioro social y ambiental como algo distinto, sin relación alguna. Pero de hecho, los dos son producto de la misma lógica industrial. Si retiramos la cortina ideológica lo que vemos es que el industrialismo, incluso según sus propias normas, es un sistema extraordinariamente ineficaz.

El industrialismo moderno apareció en un mundo muy diferente del que vivimos hoy en día: menos gente, menos bienestar material, abundantes recursos naturales. Como resultado del éxito de la industria y del capitalismo, estas condiciones se han invertido ahora. Actualmente, un mayor número de gente persigue una cantidad menor de recursos naturales.

Pero la industria todavía opera bajo las mismas normas, utilizando más recursos para hacer a una cantidad menor de gente cada vez más productiva. La consecuencia es un derroche masivo tanto de recursos como de gente.

Dentro de unas décadas, reflexionaremos sobre la época de finales del siglo XX y nos preguntaremos por qué las empresas y la sociedad ignoraron estas tendencias durante tanto tiempo: cómo una especie pensó que podía florecer mientras la naturaleza menguaba. Los historiadores mostrarán, quizá, cómo los políticos, los medios de comunicación, la economía y el comercio crearon un régimen industrial que derrochó nuestro medio ambiente social y natural, y llamó a eso crecimiento. Como describió Bill McKibben: “las leyes políticas y las leyes de la física han crecido de un modo cada vez más divergente y las leyes físicas no es muy probable que transijan”.

La actividad económica requiere de sistemas de vida para su prosperidad; pero es propio de estos tiempos que sea necesario decirlo. De hecho, el sistema industrial se basa en principios contables que provoca rían la bancarrota de cualquier empresa.

Capital Natural

Las teorías de la economía convencional no dirigirán nuestro futuro por una razón muy simple: nunca han puesto el “capital natural” en el balance económico. Cuando se incluye, no como un bien gratuito ni como un suministro infinito, sino como una parte integrante y valiosa del proceso de producción, todo cambia. Los precios, los costes, y aquello que es y lo que no es económicamente bueno cambia drásticamente.

Las industrias destruyen el capital natural porque, históricamente, siempre se han beneficiado de hacerlo. Mientras que las empresas creaban con éxito más productos y trabajos, el consumidor cada vez pedía más, agravando la destrucción del capital natural. Todo esto está a punto de cambiar.

Todo el mundo está familiarizado con la definición tradicional de capital como la riqueza acumulada en forma de inversiones, bienes y equipamiento. El “capital natural”, por otro lado, comprende los recursos que utilizamos, tanto los irremplazables (petróleo, carbón, hierro) como los reemplazables (bosques, pesca, pastos). Aunque habitualmente pensamos en los recursos reemplazables en términos de materiales necesarios, tales como la madera, su valor más importante reside sin embargo en los servicios que pueden proporcionar. Dichos servicios, aunque diferentes, están relacionados con los propios recursos. No se trata de pasta para papel, sino de la protección del bosque; no es comida, sino la capa superficial del suelo. Los sistemas de vida nos alimentan, nos protegen, nos curan, limpian, nos permiten respirar. Son los “ingresos” que se derivan de un entorno saludable: aire y agua puros, climas estables, pluviosidad, productividad de los océanos, suelo fértil, cuencas, y las funciones menos apreciadas del medio ambiente, como el procesamiento de residuos, tanto naturales como industriales.

Nature´s Services, un libro publicado en 1997 por la bióloga de la Universidad de Stanford Gretchen C. Daily, estima en trillones de dólares el valor de los servicios de un ecosistema básico recibidos anualmente a través de la actividad económica.

Factor límite

Hasta 1970, el concepto de capital natural era algo absolutamente irrelevante en la actividad económica, y todavía lo es en la mayoría de compañías. A lo largo de toda la época industrial, los economistas consideraron el capital social (dinero, fábricas…) como el factor principal en la producción industrial y percibieron el capital natural como un contribuyente marginal. La exclusión del capital natural de las hojas de balance era una omisión comprensible. Existía en tal cantidad que parecía que no valía la pena contarlo. Pero eso ya se ha acabado.

Históricamente, el desarrollo económico ha afrontado un variado número de factores restrictivos, incluyendo la disponibilidad de mano de obra, recursos de energía, maquinaria y capital financiero. La ausencia o merma de un factor restrictivo puede impedir que un sistema crezca. Si te encontraras aislado por una tormenta de nieve, necesitarías agua, comida y calor para sobrevivir. Tener más cantidad de sólo uno de esos factores no puede compensar la ausencia de otro. Beber más agua no compensa la falta de ropa si te estás congelando.

En el pasado, aun aumentando los factores restrictivos, las sociedades industriales seguían desarrollándose económicamente. Aunque no siempre de un modo agradable: la esclavitud “satisfacía” la falta de mano de obra, del mismo modo que la inmigración lo hacía con las altas tasas de natalidad. Las empresas mineras explotaron carbón, petróleo y gas para satisfacer las crecientes demandas de energía. La necesidad de ahorrar mano de obra provocó la invención de máquinas de vapor, hiladoras, cosechadoras y telégrafos. El capital financiero se volvió universalmente accesible mediante bancos centrales, créditos, la bolsa y los mecanismos de cambio de moneda.

Como las economías crecen y cambian, surgen ocasionalmente nuevos factores restrictivos. Cuando eso sucede sobreviene una reestructuración masiva. Nada funciona como antes. Comportamientos que se consideraban económicamente seguros se vuelven inseguros o destructivos.

El economista Herman E. Daly advierte que estamos afrontado una coyuntura histórica en la que, por primera vez, los límites a la creciente prosperidad no son la falta de capital de cosas hechas por la mano del hombre, sino la falta de capital natural. Los límites de la pesca no son los barcos, sino las reservas de peces; los límites de la producción de pasta de papel y leña no son los aserraderos, sino bosques poblados.

Como todos los otros factores restrictivos anteriores, la emergencia del capital natural como una fuerza económica planteará un problema para las instituciones reaccionarias. Pero para aquellos que deseen aceptar los desafíos de una nueva era, presentará una increíble oportunidad.

El precio de la información

El valor del capital natural se ve enmascarado por un sistema financiero que nos facilita información incorrecta. El dinero, los precios y los mercados no nos proporcionan información exacta acerca de cuánto cuestan nuestros suburbios, autopistas y el poliuretano. Es todo lo demás lo que nos facilita una información exacta: nuestros agobiados aires y ríos, nuestra tierra demasiado utilizada, nuestros núcleos urbanos deprimidos. Todo esto proporciona una in-formación que nuestros precios deberían facilitarnos y no lo hacen.

Diré algo que sonará sorprendente: la economía de los Estados Unidos no está creciendo en absoluto y ha dejado de crecer hace unos 25 años. Obviamente, no nos estamos refiriendo al Producto Interior Bruto (PIB), que se mide en dólares, el cual ha aumentado un 2,5 por ciento anual desde 1973. Sino que hablamos de bienestar, porque a pesar de este crecimiento hay poca evidencia de una mejora en la vida, ni de mejores estructuras, ni de aumentos reales en los salarios, ni de más tiempo para el ocio y para la familia, ni de una mayor seguridad económica.

La lógica aquí es simple, aunque poco ortodoxa. Desconocemos si nuestra economía está creciendo porque los índices en los que confiamos, como el PIB, no miden el crecimiento. El PIB mide las transacciones monetarias basándose en la presunción de que cada vez que un dólar o una peseta cambia de manos se produce un crecimiento económico. Pero hay una gran diferencia entre los intercambios financieros y el crecimiento. Compara por ejemplo una reforma en tu hogar con una estancia de dos semanas en el hospital por los daños sufridos por un accidente de coche. Digamos que ambos cuestan lo mismo. ¿Cuál es crecimiento? El PIB no hace distinción entre lo uno y lo otro.

Actualmente, los economistas cuentan la mayoría de los desperdicios industriales, ambientales y sociales como PIB, junto con los plátanos, coches y muñecas Barbie. El crecimiento incluye todos los gastos, no importa si la sociedad se beneficia de ellos o la perjudican. Esto incluye por igual el coste de los servicios de urgencias y las prisiones, las limpiezas de tóxicos y los refugios para gente sin hogar, las denuncias y los tratamientos para el cáncer, los divorcios y toda la basura a lo largo de los laterales de cada carretera.

En lugar de contar el deterioro como parte del crecimiento económico, necesitamos restar lo que perdemos de lo que ganamos para poder ver si estamos avanzando o quedándonos rezagados. Desgraciadamente, en lo que se refiere al crecimiento económico, los gobiernos usan una calculadora sin el signo de menos.

Desperdiciar personas

La industria siempre ha buscado aumentar la productividad de los trabajadores y no de los recursos. Y por buenas razones. La mayoría de los precios de los recursos han bajado durante 200 años, debido, y no en pequeña medida, al extraordinario aumento de nuestra habilidad para arrancar, cosechar, navegar, extraer y explotar los recursos. Si la competencia favorece a los proveedores con bajo precio, y los recursos son baratos, entonces los negocios utilizarán naturalmente más y más recursos para maximizar la productividad de los trabajadores.

Tal estrategia resultaba sensata cuando la población era menor y los recursos abundaban. Pero para hacer frente a las necesidades del futuro, la economía de los negocios contemporáneos es pre-copernicana. No podemos curar las heridas sociales o “salvar” el medio ambiente mientras nos aferremos a las anticuadas presunciones industriales de que el colmo del progreso de una empresa es utilizar más aparatos y menos gente. Nuestra manera de pensar es retrógrada: no deberíamos usar más de aquello que escasea (capital natural) para poder usar menos de lo que tenemos en mayor cantidad (gente). Es como quemar los muebles para calentar la casa.

Nuestra búsqueda de aumentar la productividad de la mano de obra a cualquier precio no sólo merma el medio ambiente sino que también reduce la mano de obra. Del mismo modo que el exceso de producción puede agotar la capa superficial del suelo, el exceso de productividad puede agotar la mano de obra. La presunción básica de que una mayor productividad conducía a disponer de más tiempo para el ocio y mayor bienestar, aunque fuera cierta durante unas cuantas décadas, ahora se ha convertido en un mal chiste. En Estados Unidos, por ejemplo, las personas que trabajan –y supuestamente son más productivas- se encuentran con que están trabajando entre 100 y 200 horas más por año que hace 20 años. Y a pesar de eso, los sueldos reales no aun aumentado en más de 20 años.

Al mismo tiempo, a las personas que han sufrido un reajuste de plantilla o han visto su trabajo desaparecer por completo se les dice, como a millones y millones de jóvenes en todo el mundo, que hemos creado un sistema económico tan ingenioso que no les necesita, excepto tal vez para hacer algún servicio doméstico.

Aun así seguimos buscando obstinadamente nuevas tecnologías que permitan que esto siga durando. Hoy en día, despedimos a personas perfectamente capaces, para exprimir otra oleada de beneficios. Cuando, tal y como dijo el físico Amory Lovins y Ernst von Weizsäcker ha advertido repetidamente, lo que debemos despedir son los kilovatios no productivos, los barriles de petróleo, las toneladas de material y la pasta de madera de los bosques viejos, y contratar a más gente para hacerlo.

De hecho, reducir el uso de los recursos contribuye a crear más puestos de trabajo y disminuye el impacto que producimos en el medio ambiente. Podemos crecer, usar menos recursos, bajar los impuestos, aumentar el gasto social, reducir el tamaño de las Administraciones y empezar a restaurar los entornos dañados, tanto los naturales como los sociales.

Llegados a este punto, es fácil ser escéptico. Si las alternativas económicas son tan atractivas, ¿por qué no las estamos poniendo en práctica ya? Es una buena pregunta. Pero para que no penséis que estos proyectos son redomadamente optimistas, tenéis que saber que mi optimismo surge de la magnitud del problema, no de la facilidad de las soluciones.

2. CRECER SIN DESTRUIR

En el año 2050 la población mundial puede doblarse, según las peores perspectivas, y los estándares de vida también, si contamos con que la parte del mundo que se está desarrollando económicamente compartirá el mismo tipo de vida y consumo que predomina hoy en día en las sociedades desarrolladas. Para hacer posible esto, los recursos usados (y los residuos relacionados con ellos) deberían multiplicarse por 16 en estas cinco décadas. Los gobiernos, la ONU y las corporaciones industriales trabajan con estos datos. Pero en privado nadie cree que pueda aumentarse el rendimiento industrial en un factor ni remotamente cercano a 16 si tenemos en cuenta los límites naturales del planeta.

Hasta el momento, hemos creado retorcidas teorías económicas y sistemas contables para no abordar el problema de la productividad de los recursos disponibles y del despilfarro que conlleva nuestro actual modelo económico. Puedes ganar el Premio Nobel de Economía y viajar al Palacio Real de Estocolmo en una berlina dorada creyendo que los viejos bosques que rodean el camino son más valiosos en forma de liquidez (convertidos en cajones para fruta o Páginas Amarillas), que como una preocupación creciente. Pero pronto nos daremos cuenta colectivamente de lo que cada uno de nosotros, individualmente, ya sabe: es más económico cuidar de algo (una casa, un coche, un planeta) que dejar que se deteriore y tratar de arreglarlo después.

Evitar el despilfarro

¿Por qué no es eficiente nuestra economía? Porque despilfarra los recursos. Por ejemplo, los coches son apenas eficientes en un 1%, en el sentido de que por cada 100 litros de gasolina, de hecho, sólo un litro hace mover a los pasajeros. Del mismo modo, sólo entre un 8 y un 10 por ciento de la energía utilizada para calentar el filamento de una bombilla incandescente se transforma en luz visible. Las moquetas sintéticas permanecen en el suelo durante unos doce años, después de lo cual se que-dan en los cementerios de basura durante unos 20.000 años o más; es decir, una vida activa inferior a un 0,6%.

Según Robert Ayres, un líder en el estudio del metabolismo industrial, aproximadaente un 94% de los materiales extraídos para ser utilizados en la fabricación de productos perdurables se convierten en desechos, incluso antes de que el producto llegue a fabricarse. En total, la eficacia de los materiales y de la energía que se utiliza en un país como Estados Unidos no sobrepasa el 1 o 2 por ciento. Dicho de otro modo, la industria norteamericana utiliza cien veces más material y energía de lo que teóricamente es necesario para poder prestar los servicios a los consumidores.

Amory Lovins publicó en 1976 su ahora famoso ensayo “Estrategia de la energía: ¿El camino que no se ha seguido?”. El argumento de Lovins era simple: en lugar de seguir una trayectoria harto difícil, pidiendo un aumento constante del suministro de energía, hay que plantearse cómo suministrar el uso final de la energía con el menor coste posible. Dicho de otro modo, a los consumidores no les interesan los vatios, las unidades térmicas o los gigajulios. Los consumidores quieren lugares de trabajo bien iluminados, duchas calientes, hogares confortables, transporte eficaz… La gente quiere el servicio que proporciona la energía. Lovins señaló que un sistema de energía inteligente proporcionaría este servicio a un bajo coste. Como ejemplo, comparó el coste del material aislante con el coste de la energía nuclear. La política de construcción de plantas nucleares representaba la doctrina de “suministrar energía a cualquier coste” que todavía perdura hoy en día. Lovins afirmó que no tenía sentido utilizar plantas de energía nuclear caras para calentar los hogares y luego dejar que ese calor se escape porque a los hogares les falta aislamiento. Lovins sostenía que podríamos ganar más dinero ahorrando energía que derrochándola. Sus predicciones resultaron ciertas, a pesar de que sus propuestas fueron desatendidas durante mucho tiempo. Hoy en día, la energía nuclear está moribunda, no a causa de las protestas antinucleares, sino porque no es competitiva.

En 1976, los expertos discutían si Estados Unidos podría llegar a conseguir un ahorro de energía del 30%. Décadas después, habiendo obtenido ya un ahorro de más del 30% con respecto a los niveles de 1976 (lo que significa 180.000 millones de dólares al año), los expertos se preguntan si ahora podemos conseguir entre un 50 y un 90 por ciento de ahorro adicional. Lovins cree que podríamos ahorrar hasta un 99%. Puede parecer ridículo, pero no más de lo había sonado al principio de la Revolución Industrial la reivindicación de que los trabaja-dores del sector textil usaran engranajes y motores para aumentar su eficacia.

La revolución de la productividad de los recursos está a punto de cruzar un umbral similar. Las tecnologías más perdurables –como ventiladores, luces, bombas, motores y otros productos que hayan dejado registro probado de su efectividad, combinado con un inteligente diseño mecánico y de construcción- podría reducir en un 90% su consumo de energía.

Hacer más con menos

La revolución de los recursos emerge en todas las áreas de los negocios. En la industria de los productos forestales, los centros de intercambio de información están identificando ahora cientos de técnicas que pueden reducir el uso de la madera y de la pasta de madera hasta en un 75% sin disminuir la calidad de las viviendas, los “servicios” su-ministrados por el papel y los libros o la necesidad de un pañuelo de papel. Los constructores pueden utilizar ahora docenas de materiales, incluidos los hechos a partir de arroz y espigas de trigo, papel prensado y tierra, en vez de tacos, láminas de madera y hormigón.

Los arquitectos del “nuevo urbanismo”, como Peter Calthorpe, Andres Duany, Elizabeth Plater-Zyberk y otros, están diseñando comunidades que podrían eliminar en un 40 o 60% el uso del coche. Las transacciones a través de internet pueden hacer que los grandes centros comerciales se conviertan en algo obsoleto. Hay en cambio nuevos chips que pueden almacenar increíbles cantidades de información en piezas microscópicas, diodos que emiten luz durante 20 años sin la necesidad de bombillas; lavadoras ultrasilenciosas que no necesitan agua, calor o jabón; materiales superligeros más fuertes que el acero; papel que se puede reimprimir y “desimprimir” de nuevo; tecnologías que reducen o eliminan la necesidad de plaguicidas o fertilizantes; polímeros que pueden generar electricidad a partir del talón de tu zapato; y techos y carreteras que se utilizan además como colectores de energía solar.

Por supuesto, algunas de estas tecnologías resultarán poco prácticas o tendrán incluso efectos secundarios indeseados. Pero a pesar de ello, hay mil otras tecnologías haciendo cola, que van contra la corriente derrochadora actual y en pos de una mayor productividad de los recursos.

Qué debemos fomentar

¿Cómo pueden los gobiernos ayudar a ir más rápido en este nuevo camino empresarial? La implicación más fundamental es simple de imaginar, pero difícil de ejecutar: debemos revisar el sistema de impuestos, para dejar de subvencionar comportamientos que no queremos (que generan el agotamiento de los recursos y la contaminación) y no gravar con impuestos lo que queremos (más bienestar y trabajo).

Los impuestos y las subvenciones son información. Todo el mundo actúa cada día según esta información. Los impuestos hacen que algo sea más caro para comprar; las subvenciones bajan los precios artificial-mente. En muchos países se subvenciona la explotación ambiental, los coches, las gra-des corporaciones y los enredos tecnológicos. Subvencionamos la producción de energía proveniente del carbón y del petróleo; subvencionamos masivamente un sistema de transporte que nos ha llevado al despropósito urbanístico actual, con ciudades que no paran de crecer; subvencionamos tecnologías arriesgadas como la fisión nuclear y sistemas de armas que nunca se utilizarán (afortunadamente)…

Subvencionamos asimismo la recogida de basuras en todas sus formas, desde los cementerios de desperdicios hasta los cementerios de residuos nucleares. Con todo esto, alentamos una economía que desperdicia el 80 por ciento de lo que consumimos después de un único uso.

En cuanto a la agricultura, lo subvencionamos todo: las producciones agrícolas, la agricultura no productiva, la destrucción agrícola y la restauración agrícola… Luego está el dinero que destinamos a las empresas: tierra barata arrendada para abrir estaciones de esquí, bancos mal gestionados que no van a la quiebra porque pagamos entre todos el agujero que dejan…

Estas son algunas de las actividades que fomentamos. Aparentemente, lo que impedimos es el bienestar laboral y social, ya que sobre todo gravamos con impuestos las rentas del trabajo y los beneficios, desaniman-do a ambos. Una política que apoye la productividad de los recursos requerirá cambiar el sentido de los impuestos; pasar de gravar lo “bueno” del trabajo a gravar los “males” sociales de la explotación de recursos, la contaminación, los combustibles fósiles y los residuos. Este cambio en los impuestos debería ser un “ingreso neutral”. Es decir, por cada dólar o peseta de impuestos que graven adicionalmente los recursos o los desechos, se debería eliminar un dólar o una peseta de los impuestos que gravan el trabajo. Como se aumenta el coste de los residuos producidos y los recursos utilizados, los empresarios ahorrarán dinero contratando mano de obra fiscalmente menos cara, en vez de recursos más caros.

El propósito de este cambio en los impuestos sería cambiar “lo que está sujeto a impuestos”, no “quién” está sujeto a impuestos. Pero no hay ningún traslado de impuestos que sea uniforme, y sin un ajuste previo que favorezca a las capas sociales con menos ingresos, aplicar impuestos a los recursos sería más bien socialmente regresivo. Por eso, hay que hacer un esfuerzo para mantener el mayor peso de los impuestos en los grupos de mayor renta. Lo que tenemos que definir es el propósito del sistema impositivo, porque aparte de generar ingresos, el sistema actual no tiene un objetivo definido. Por supuesto, cambiar sólo los impuestos no cambiaría la manera actual de hacer negocios. Este cambio debe venir acompañado además de una amplia serie de cambios políticos en cuestiones de mercado global, educación, desarrollo eco-nómico, econometría (incluyendo medidas de desarrollo y bienestar) e investigación científica. Y también cambios que permitan profundizar la democratización de los estados.

El futuro nos pertenece

En 1750 pocos podían imaginar el resultado de la industrialización. Hoy en día, la expectativa de una revolución en la productividad de los recursos en el siglo XXI es igualmente difícil de asimilar. Pero promete una economía que utilizará progresivamente menos material y energía, con unos servicios y productos que seguirán mejorando. Una economía que puede detener el deterioro ambiental. Y, finalmente, una sociedad en la que tengamos disponible más trabajo útil y que valga la pena, que cantidad de gente para llevarlo a cabo. ¿Una visión utópica? No. La condición humana permanecerá. Seguiremos siendo poco previsores, sabios, estúpidos o justos. Ningún sistema económico es una panacea y tampoco puede hacer que una persona sea mejor. Pero como el siglo XX nos ha enseñado dolorosamente, un mal sistema seguro que puede destruir a buena gente.

No consiste en hacer cambios súbitos, desarraigar instituciones o fomentar trastornos para un nuevo orden social. Consiste en tomar pequeñas y críticas decisiones que pueden beneficiar a los factores económicos y sociales de muchas maneras. Para los negocios, las oportunidades son enormes y claras. Con la población doblándose en algún momento del siglo que viene, y la disponibilidad de los recursos per cápita cayendo a la mitad o tres cuartos en este mismo período de tiempo, ¿qué factor en la producción piensas que valoraremos más y cuál menos?

Grupos como Earth First!, Rainforest Action Network y Greenpeace, al abordar cuestiones como el efecto invernadero, la contaminación química o la pérdida de viveros, vida salvaje y bosques, están haciendo más por preservar la actividad económica que todas las cámaras de comercio juntas.

El futuro pertenece a los que entiendan que hacer más con menos es bondadoso, próspero y duradero y, asimismo, más inteligente e incluso más competitivo.


lunes 24 de diciembre de 2007

CARTA DE LOS VERDES DEL MUNDO


CARTA DE LOS VERDES DEL MUNDO

Definiendo qué significa ser Verde en el nuevo milenio

CARTA DE LOS VERDES DEL MUNDO
Definiendo qué significa ser Verde en el nuevo milenio

- Canberra (Australia), 2001 -
(Los Verdes Mundiales es la red internacional de los partidos
y movimientos políticos verdes)

Contenidos

PREÁMBULO

LOS PRINCIPIOS: 1.
La Sabiduría Ecológica - 2. La Justicia Social - 3. La Democracia Participativa - 4. La No-violencia - 5. La Sostenibilidad - 6. Respeto a la Diversidad

LA ACCIÓN POLÍTICA: 1.
La democracia - 2. La equidad - 3. Cambio Climático y Energía - 4. La diversidad biológica - 5. Dirigir la economía de la globalización según los principios de la sostenibilidad - 6. Los derechos humanos - 7. La Alimentación y el Agua - 8. La planificación sostenible - 9. La paz y la seguridad - 10. Actuando globalmente

PREÁMBULO

Nosotros, como ciudadanos del planeta y miembros de los Verdes del Mundo

Unidos en nuestra conciencia de que dependemos de la vitalidad, la diversidad y belleza de la Tierra, y de que es nuestra responsabilidad el legarla, sin detrimento e incluso mejorada, a la próxima generación.

Reconociendo que los modelos dominantes del consumo y producción humana, basados en el dogma del crecimiento económico a cualquier costo y el uso excesivo y generador de residuos de los recursos naturales sin consideración a la capacidad de carga de la Tierra, ocasionan el deterioro extremo del medio ambiente y la extinción masiva de especies.

Conscientes de que la injusticia, el racismo, la pobreza, la ignorancia, la corrupción, el crimen y la violencia, los conflictos armados y la búsqueda de la máxima ganancia a corto plazo son las causas del generalizado sufrimiento humano.

Aceptando que el desarrollo de los países mediante la persecución de metas económicas y políticas ha contribuido a la degradación del medio ambiente y de la dignidad humana.

Sabiendo que muchos de los pueblos del mundo y las naciones han sido empobrecidas por largos siglos de colonización y explotación, creando una deuda ecológica adeudada por las naciones ricas frente a las que han empobrecido.

Comprometiéndonos a cerrar la brecha entre los ricos y los pobres y en la construcción de una ciudadanía basada en la igualdad de derechos para todos los individuos en todas las esferas de la vida social, económica, política y cultural.

Reconociendo que sin la igualdad entre hombres y mujeres, no puede lograrse ninguna democracia verdadera.

Preocupados por la dignidad de la humanidad y el valor del patrimonio cultural.

Reconociendo los derechos de los pueblos indígenas y su contribución al patrimonio común, así como también el derecho de todas las minorías y pueblos oprimidos a su cultura, a su religión, y a su vida económica y cultural.

Convencidos de que esa cooperación en vez de la competición es un requisito para asegurar la garantía de los derechos humanos tales como la alimentación nutritiva, la vivienda digna, la salud, la educación, el trabajo adecuado, la libre expresión, el aire limpio, el agua potable y un medio ambiente natural intacto.

Reconociendo que el medio ambiente ignora las fronteras entre los países y

Edificando sobre la Declaración de la Asamblea Mundial de los Verdes en Río en 1992

Afirmamos la necesidad de los cambios fundamentales en las actitudes de la gente, en sus valores, y sus formas de producir y vivir

Declaramos que el nuevo milenio constituye un punto definido de partida para empezar con esa transformación

Resolvemos promocionar un concepto global de la sostenibilidad que:

- protege y restaura la integridad de los ecosistemas de la Tierra, con interés especial por la diversidad biológica y los procesos naturales que mantienen vida
- reconoce la interrelación de todos los procesos ecológicos, sociales y económicos
- equilibra los intereses individuales con los bienes comunes
- armoniza libertad con la responsabilidad
- acoge la diversidad dentro de la unidad
- reconcilia objetivos a corto plazo con metas a largo plazo
- garantiza que las futuras generaciones tienen el mismo derecho que la generación actual a los bienes naturales y culturales

Reafirma nuestra responsabilidad para con el otro, para con la gran comunidad de los seres vivos, y para con las futuras generaciones

Nos compromete a nosotros mismos como partidos Verdes y movimientos políticos de todo el mundo llevar a cabo estos principios aquí mencionados y a crear una asociación global en apoyo a su cumplimiento.

LOS PRINCIPIOS

Las políticas de los Verdes Mundiales se fundamentan sobre los principios de:

1. LA SABIDURÍA ECOLÓGICA

Reconocemos que los seres humanos son parte del mundo natural y respetamos los valores específicos de todas las formas de vida, incluyendo a las especies no humanas.

Reconocemos la sabiduría de los pueblos indígenas del mundo, como guardianes de la tierra y de sus recursos.

Reconocemos que la sociedad humana depende de los recursos ecológicos del planeta, y debe asegurar la integridad de los ecosistemas y preservar la diversidad biológica y la capacidad de recuperación de los sistemas en los que se apoya la vida.

Esto requiere:

- que aprendamos a vivir dentro de los límites ecológicos y de los recursos del planeta.
- que protejamos la vida de las plantas y de los animales, y la vida en sí misma que es mantenida por los elementos naturales: la tierra, la agua, el aire y el sol.
- donde nuestros conocimiento sean limitados, que apliquemos el principio de precaución, a fin de asegurar la abundancia continuada de los recursos del planeta para las generaciones presentes y futuras.

2. LA JUSTICIA SOCIAL

Afirmamos que la llave para la justicia social es la distribución equitativa de los recursos sociales y naturales, tanto localmente como globalmente, para satisfacer incondicionalmente las necesidades humanas básicas, y para asegurar que todos los ciudadanos gozan de oportunidades plenas para su desarrollo personal y social.

Declaramos que no hay justicia social sin la justicia ambiental, y ninguna justicia ambiental sin la justicia social.

Esto requiere:

- una organización justa del mundo y una economía mundial estable que cierre la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres, tanto dentro de los propios países como entre distintos países; que equilibre el flujo de recursos desde el Sur al Norte; y que levante la carga de deuda que pesa sobre los países pobres y que impide su desarrollo.
- la erradicación de la pobreza, como imperativo ético, social, económico, y ecológico.
- la eliminación de analfabetismo.
- una nueva visión de ciudadanía construida sobre la igualdad de derechos para todos los individuos, independientemente de su género, raza, edad, religión, clase, origen étnico o nacional, orientación sexual, discapacidad, riqueza o salud.

3. DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

Aspiramos a una democracia en la que todos los ciudadanos tengan el derecho a expresar sus puntos de vista, y tengan la posibilidad de participar directamente en las decisiones ambientales, económicas, sociales y políticas que afecten a sus vidas; para que el poder y la responsabilidad se concentren en las comunidades locales y regionales, y dirigir hacia otras instancias únicamente las que esencialmente correspondan a más altas esferas de gobierno.

Esto requiere:

- el fortalecimiento individual mediante el acceso a toda la información pertinente requerida para la toma de cualquier decisión, y acceso a la educación para permitir participar a todos.
- romper las desigualdades de riqueza y poder que inhiben la participación.
- la construcción de instituciones de base que permitan que se tomen las decisiones directamente en el nivel apropiado, por los propios afectados, basándose en sistemas que fomentan vitalidad cívica, la acción voluntaria y la responsabilidad comunitaria.
- apoyar fuertemente para dar a la gente joven una voz, educándolos, animándolos y asistiéndolos para que se involucren en todos los aspectos de vida política incluyendo su participación en todos los órganos de decisión.
- que todos los representantes elegidos se comprometan con los principios de diafanidad, la confianza, y responsabilidad en el gobierno.
- que todos los sistemas electorales sean transparentes y democráticos, y que esto sea impuesto por ley.
- que en todos los sistemas electorales, cada adulto tenga derecho a un voto igual.
- que todos los sistemas electorales estén basados en la representación proporcional, y todas las elecciones se respalden con límites estrictos sobre la publicidad, y la total diafanidad sobre las dádivas corporativas y privadas.
- que todos los ciudadanos tengan el derecho a ser miembro del partido político de su elección dentro de un sistema de multipartido.

4. LA NO-VIOLENCIA

Declaramos
nuestro compromiso con la no-violencia y nos afanamos en el logro de una cultura de paz y cooperación entre los estados, dentro de las propias sociedades y entre los individuos, como base de la seguridad global.

Creemos que esa seguridad no debería descansar fundamentalmente sobre la fuerza militar sino sobre la cooperación, sobre un desarrollo económico y social solvente, sobre la seguridad ambiental, y el respeto a los derechos humanos.

Esto requiere:

- un concepto integrado de seguridad global, que de prioridad a los aspectos sociales, económicos, ecológicos, psicológicos y culturales del conflicto, en vez de un concepto basado principalmente en los balances de poder militar.
- un sistema global de seguridad capaz de prevenir, gestionar y solucionar conflictos.
- la eliminación de las ocasiones de guerra por medio de la comprensión y el respeto a las otras culturas, erradicando el racismo, promocionando la libertad y la democracia, y erradicando la pobreza a nivel planetario.
- perseguir como objetivo el desarme general y completo incluyendo acuerdos internacionales para asegurar una prohibición completa y definitiva de las armas nucleares, biológicas y químicas, las minas anti-persona y las armas de uranio empobrecido.
- fortalecer a las Naciones Unidas (ONU) como la organización global de gestión de conflictos y pacificación.
- perseguir el logro de un código riguroso de conducta sobre las exportaciones de armas a países donde se violen los derechos humanos.

5. LA SOSTENIBILIDAD

Reconocemos
el alcance limitado para la expansión material de la sociedad humana dentro de la biosfera, y la necesidad mantener la diversidad biológica mediante el uso sostenible de los recursos renovables y el uso responsable de los recursos no renovables.

Creemos que para lograr la sostenibilidad, y a fin de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras con los recursos finitos de la tierra, debe frenarse y revertir la tendencia al crecimiento continuo del consumo, la población y la inequidad material a nivel planetario.

Reconocemos que la sostenibilidad no será posible mientras persista la pobreza.

Lo que requiere:

- asegurar que los ricos limiten su consumo para permitir a los pobres disponer de su justa parte de los recursos de la tierra.
- redefinir el concepto de riqueza, para enfocarlo en la calidad de vida más que en la capacidad para el sobre-consumo.
- crear una economía mundial cuyo objetivo sea satisfacer las necesidades de todos, no la concupiscencia de unos; y que permita a la generación actual satisfacer sus necesidades propias, sin comprometer que la capacidad de futuras generaciones para satisfacer las suyas.
- eliminar las causas que ocasionan el crecimiento de la población asegurando la estabilidad económica, y dando acceso a la salud y a la educación básica a todos; dando a hombres y mujeres mayor control sobre su fertilidad.
- redefinir los papeles y responsabilidades de las corporaciones transnacionales a fin de que apoyen los principios de desarrollo sostenible.
- establecer mecanismos para gravar, así como también regular, los flujos financieros especulativos.
- asegurar que los precios de mercado de las mercancías y los servicios incorporan totalmente los costos ambientales de su producción y consumo.
- lograr mayor eficiencia en el uso de la energía y de los recursos, desarrollando y usando tecnologías medioambientalmente sostenibles.
- alentar la confianza en la personalidad local para que alcance el más alto grado de dignidad para satisfacción de las comunidades.
- reconocer el papel clave de la cultura de la juventud y alentar una ética de la sostenibilidad dentro de esa cultura.

6. RESPETO A LA DIVERSIDAD

Honramos
la diversidad cultural, lingüística, étnica, sexual, religiosa y espiritual dentro del contexto de responsabilidad individual hacia todos los seres.

Defendemos el derecho de todas las personas, sin discriminación, a un medio ambiente que garantice su dignidad, salud corporal, y bienestar espiritual.

Promocionaremos la construcción de relaciones respetuosas, positivas y responsables sobre las líneas de discordia en el espíritu de una sociedad multi-cultural.

Esto requiere:

- el reconocimiento de los derechos de pueblos indígenas a los medios básicos de su supervivencia, económicos y culturales, incluyendo los derechos sobre su tierra y a la autodeterminación; y el reconocimiento de su contribución al patrimonio común de cultura nacional y global.
- el reconocimiento de los derechos de minorías étnicas a desarrollar su cultura, religión e idioma sin discriminación, y a la plena participación legal, social y cultural en el proceso democrático.
- el reconocimiento y respeto a las minorías sexuales.
- la igualdad entre mujeres y hombres en todas las esferas de vida social, económica, política y cultural.
- la involucración significativa de la cultura de la juventud como una contribución valiosa a nuestra visión Verde, y el reconocimiento de que la gente joven tiene modos y necesidades distintas de expresión.

LA ACCIÓN POLÍTICA

1. LA DEMOCRACIA

1.0 La mayoría de la gente del mundo vive en países con regímenes no democráticos donde la corrupción desenfrenada, el abuso de los derechos humanos y la censura de prensa son comunes. Las democracias desarrolladas sufren formas menos evidentes de corrupción mediante la concentración de los "media", la financiación de los partidos por parte de las corporaciones, la exclusión sistemática de las comunidades raciales, étnicas, nacionales y religiosas, y por los sistemas electorales discriminatorios frente a las ideas alternativas y a los partidos nuevos y pequeños.

Los Verdes

1.1 Tenemos como prioridad el aliento y apoyo a los movimientos de base y a las otras organizaciones de la sociedad civil que trabajan por un gobierno democrático, transparente y responsable, a todos los niveles, desde el local al global.

1.2 Apoyamos activamente el dar voz a la gente joven mediante la educación, el aliento y el apoyo a su participación en todos los ámbitos de la acción política.

1.3 Lucharemos para conseguir la democratización de las relaciones de género promoviendo cauces apropiados que permitan a las mujeres y a los hombres por igual tomar parte en las esferas de lo económico, lo social y lo político.

1.4 Urgimos la ratificación inmediata por parte de la Organización para el Desarrollo y Cooperación Económica (OCDE) de la Convención para Combatir el Cohecho de Funcionarios Públicos de Exteriores en los Negocios Internacionales.

1.5 Reafirmamos el derecho de los ciudadanos a acceder a la información oficial y a unos "media" libres e independientes.

1.6 Trabajaremos para el acceso universal a la tecnología electrónica de información y comunicaciones, como mínimo, a la radio, y a Internet y email de tipo comunitario. Trabajaremos también para hacer el acceso a estas tecnologías lo más barato como sea posible.

1.7 Apoyamos un sistema legal secular justo que asegure el derecho a la defensa y practique la proporcionalidad entre la falta y el castigo.

1.8 Apoyamos la financiación pública de las elecciones, y los mecanismos para asegurar que todas las aportaciones económicas, donde estén permitidas, sean totalmente transparentes con un límite sobre las mismas, tanto las aportadas por individuos como por corporaciones.

1.9 Desafiaremos la dominación corporativa de los gobiernos, especialmente donde los ciudadanos se vean privados de su derecho a la participación política.

1.10 Apoyaremos la separación de poderes entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial, y la separación del estado y la religión.

1.11 Apoyaremos el desarrollo y el fortalecimiento de los gobiernos locales.

1.12 Apoyaremos la reestructuración de instituciones estatales para democratizarlas y hacerlas más transparentes y eficientes al servicio de las metas de dar más poder a los ciudadanos y del desarrollo sostenible.

2. LA EQUIDAD

2.0 Las diferencias en los estándares de vida y las oportunidades en el mundo de hoy son insoportables. La deuda del tercer mundo, que asciende a 2,5 billones de dólares, es la más alta de todos los tiempos, mientras que en la Organización de Desarrollo y Cooperación Económica (OCDE) los países dan únicamente el 0,23% de PNB para ayuda al desarrollo. El 20% más rico de la población del mundo tiene más del 80% de los ingresos mientras 1.200 millones de personas viven en la pobreza (con menos de un dólar al día). 125 millones de niños nunca asisten a la escuela y 880 millones de personas no pueden ni leer ni escribir; más de dos terceras partes de ellas son mujeres, que constituyen el 60% de los pobres. El crecimiento de la población se ha ralentizado pero se espera todavía un incremento de otros 2.000 a 3.000 millones de personas para el año 2050. El Virus de la Inmunodeficiencia - SIDA (HIV) y de la tuberculosis (TB) y las infecciones aumentan.

Los Verdes

2.1 Trabajaremos para aumentar las ayudas gubernamentales a los países en desarrollo, y apoyaremos que la ayuda sea dirigida a los países más pobres de los pobres, estableciendo las prioridades mediante el trabajo conjunto con las comunidades locales.

2.2 Trabajaremos para mejorar los derechos, la condición, la educación y la participación política de mujeres.

2.3 Nos comprometemos con nosotros mismos a hacer realidad la meta de una educación primaria universal de alta calidad para el año 2015, y a financiarla mediante el incremento de la ayuda y el alivio de la deuda.

2.4 Trabajaremos para la cancelación de la deuda de los países en desarrollo, especialmente de los más pobres, y apoyaremos el uso de incentivos para asegurar que el ahorro que suponga el alivio de la deuda se canalice a la reducción de la pobreza y la conservación del medio ambiente y que se lleve a cabo a través de procesos transparentes y responsables que cuenten con la participación de las comunidades afectadas.

2.5 Preveremos acciones concertadas para combatir las grandes pandemias incluyendo VHI -SIDA, TB- Tuberculosis y malaria como una prioridad, especialmente en Africa, donde es preciso un doble de esfuerzo para permitir el acceso general a bajo coste a los medicamentos y a las terapias eficientes, y para restaurar el progreso económico, especialmente mediante la educación.

2.6 Reconoceremos el derecho a la compensación a la gente que pierde el acceso a sus recursos naturales mediante el desalojo por la destrucción ambiental o intervenciones humanas tales como la colonización y la emigración.

2.7 Revisaremos la relación entre la propiedad de titularidad privativa y el uso privativo de sus recursos, con la perspectiva de contener el abuso ambiental y de extender el acceso a la subsistencia básica para todos, y especialmente para las comunidades indígenas.

2.8 Trabajaremos para asegurar que todos los hombres, las mujeres y los niños puedan lograr la seguridad económica, sin que recurran a actividades personalmente dañinas tales como la pornografía, la prostitución o la venta de órganos.

2.9 Nos comprometemos a trabajar para una distribución del bienestar más igualitaria y para la creación de igualdad de oportunidad dentro todas nuestras sociedades, reconociendo que hay un número creciente de gente pobre y marginada, también en los países desarrollados.

2.10 Defenderemos y promocionaremos los derechos humanos, sociales y ambientales de la gente de color.

3. CAMBIO CLIMÁTICO Y ENERGÍA

3.0 Nueve de los diez años más cálidos registrados, lo fueron en el decenio de los 90. El nivel de CO2 en la atmósfera es más alto que en cualquier otro tiempo de los últimos 15 millones de años. La frecuencia de los desastres climáticos aumenta, matando a millares y desplazando millones de personas. La generalización del proceso de blanqueo y muerte de los arrecifes de coral, que ocurrió por primera vez en el año 1998, llegará a ser común en el período de los próximos 20 años. Los científicos desde el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) afirman que el calentamiento global es verdadero, y que la acción humana supone un factor considerable en este cambio. La Tierra se espera que experimente un calentamiento adicional de 1 a 5°C en este siglo, y la elevación de la superficie marina que ya ha comenzado continuará durante los próximos 500 años, se inundaran muchas partes de la Tierra, la mayoría de las regiones más pobladas. La catástrofe climatológica se producirá, a menos que actuemos ahora.

Los Verdes

3.1 Adoptamos el objetivo de limitar los niveles de CO2 en la atmósfera a 450 ppm en el más corto período de tiempo posible, como exige el IPCC. Los países desarrollados tendrán que cumplir no solamente el Protocolo de Kyoto (- 5,2% de los niveles de 1990 para el 2010 globalmente, - 8% para la EU, - 6% para los USA), que aún cuando es un paso en la buena dirección es excesivamente insuficiente; pero también es nuestro objetivo lograr una reducción entre -20% a -30% para el 2020, para que el objetivo de la reducción del -70% al -90% pueda ser alcanzado en el fin de siglo. Además, deben de emprenderse acciones para reducir la emisión de los otros gases de invernadero.

3.2 Urgimos la entrada en vigor Protocolo de Kyoto en conformidad con este objetivo, e insistimos en que se lleven a cabo las reglas de conduzcan a reducciones verdaderas de emisión desde las fuentes industriales de los países desarrollados, incluyendo un sistema de penalizaciones para los incumplimientos.

3.3 Trabajaremos para establecer una estructura internacional de información sobre las emisiones de las corporaciones transnacionales, vinculada a impuestos globales sobre el carbón y cargas ambientales globales.

3.4 Trabajaremos duramente para asegurar que los países en desarrollo tengan acceso a las tecnologías apropiadas más eficientes y sostenibles, fuertemente enfocadas a las energías renovables, y en acuerdo con las Convenciones del Cambio Climático asegurar que las acciones sean comprensibles y globales. El principio de participación debe estar en el núcleo de las negociaciones y medidas del cambio climático.

3.5 Nos opondremos a cualquier forma de expansión de la energía nuclear y trabajaremos para que se cierre rápidamente.

3.6 Apoyaremos un llamamiento a una moratoria al nuevo desarrollo y exploración de las prospecciones petrolíferas.

3.7 Nos opondremos a la tala de entresaca y a la explotación forestal de los bosques antiguos, por considerar que son los ecosistemas más ricos en carbón, en plantas y animales del planeta, vitales por tanto para los pueblos indígenas, e irrecuperables en cualquier escala humana de tiempo.

3.8 Promocionaremos la plantación de árboles de especies diversas pero no los monocultivos, como una medida a corto plazo para la captación del anhídrido carbónico, con otros beneficios para el medio ambiente.

3.9 Promocionaremos la recaudación de impuestos sobre las energías no renovables y el uso de los fondos así conseguidos para promocionar la eficiencia energética y las energías renovables.

3.10 Apoyaremos la investigación en el uso de fuentes sostenibles de energía y el desarrollo técnico de producción energética ecológica.

3.11 Promocionaremos las tecnologías energéticamente eficientes y las infraestructuras verdes de energía, entre y dentro de los países y economías, basadas en la carencia de costos o en los mínimos costos. Esto es uno de los costos económicos de las emisiones a tomar en cuenta por los países occidentales.

4. LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA

4.0 Los ecosistemas saludables son esenciales para la vida humana, aunque parece haberse olvidado la relación entre la naturaleza y sociedad. Las tasas de extinción son 100 a 1.000 veces más altas que en épocas pre-humanas. Únicamente el 20% de los bosques primarios de la Tierra permanecen relativamente inalterados. Un 60% de las existencias de pescado están en peligro de ser agotadas por sobrepesca. Las invasiones por plantas, animales y las enfermedades alóctonas crecen rápidamente. La extinción de las especies y la destrucción de los hábitats son producidas por el desarrollo industrial y agrícola que también incrementan el cambio climático, la inequidad global y la destrucción de culturas indígenas y de subsistencia. El monocultivo agrícola, promocionado por la agro-industria y acelerado por la modificación genética y el patentando de la naturaleza, amenaza la diversidad de las cosecha y a las especies animales domésticas, y a la vulnerabilidad radicalmente creciente a las enfermedades.

Los Verdes

4.1 Nos opondremos vigorosamente al desarrollo medioambientalmente destructivo de la agricultura industrial y dedicaremos un esfuerzo decidido a la protección de los animales y plantas nativas en su hábitat natural, y donde sea posible en grandes extensiones.

4.2 Trabajaremos para suprimir las subvenciones a las actividades medioambientalmente destructivas, incluyendo en ellas, las explotaciones petrolíferas, construcción de presas, la minería, la ingeniería genética y los monocultivos agrícolas.

4.3 Promocionaremos las políticas de compra ecológicas, para productos tales como la madera, basadas únicamente sobre la definición más rigurosa de sostenibilidad y respaldadas por un etiquetado fiable.

4.4 Apoyaremos el concepto de intercambio de 'deuda por naturaleza', sujeto al acuerdo con las comunidades afectadas indígenas y locales.

4.5 Promocionaremos la recuperación de los ambientes naturales degradados, y la limpieza de lugares tóxicos existentes alrededor del mundo, que fueron y son usados como zonas industriales y militares.

4.6 Hacemos notar que reduciendo el transporte de mercaderías alrededor el mundo, optando preferentemente por la producción local donde sea posible, se obtendrían beneficios accesorios derivados de la reducción de las "bioinvasiones", así como se reduce también el consumo de combustibles derivados del petróleo y los gases de invernadero.

4.7 Nos comprometemos a promocionar un currículum global de ecología para todos los niveles de la educación.

4.8 Trabajaremos para establecer un tribunal internacional específico de justicia para la destrucción ambiental y la pérdida de diversidad biológica donde puedan plantearse acciones judiciales contra corporaciones, individuos y estados nacionales.

4.9 Nos negaremos a aceptar las patentes y el mercadeo con la vida.

5. GOBERNANDO LA GLOBALIZACIÓN ECONÓMICA CON LOS PRINCIPIOS DE LA SOSTENIBILIDAD

5.0 El 50% de las entidades económicas más grandes en el mundo de hoy son corporaciones. Con la connivencia de los gobiernos, han creado un sistema legal que pone a la actividad económica, sin trabas, por encima del bien público, que protege el bienestar corporativo pero ataca el bienestar social, y hace a las economías nacionales dependientes del casino financiero global que mueve unos $US1.3 miles de millones por día en transacciones especulativas. Sin embargo, puede haber un reflujo. El Acuerdo Multilateral sobre la Inversión (AMI) fue derrotado por ahora. En los países desarrollados las instituciones financieras internacionales se pueden reunir únicamente bajo condiciones de asedio. La reputación del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) están hechas jirones.

Los Verdes

5.1 Afirmamos que las necesidades vitales, tales como el agua, deben permanecer bajo propiedad y control público; y que la cultura, el acceso básico a la salud publica, a la alimentación, a los derechos sociales, a la educación y a unos "media" libres no son "mercancías" que puedan ser sometidas a los acuerdos internacionales del mercado.

5.2 Apoyaremos la creación de una Organización Mundial para el Medio Ambiente, que aglutine al Programa del Medio Ambiente de las Naciones Unidas (UNEP), con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y el de Crédito Global para el Medio Ambiente (GEF) en una institución única con capacidad para respaldar y potenciar e imponer sanciones para promocionar el desarrollo sostenible global. La Organización Mundial del Comercio (WTO) deberá estar supeditada a las decisiones de este nuevo organismo.

5.3 Apoyaremos la abolición del FMI y Banco Mundial a menos que se reformen democratizando la elección de sus miembros y la toma de decisiones, y sus operaciones estén sometidas a los principios de la sostenibilidad y a todas las convenciones internacionales sobre los derechos humanos y laborales y de la protección ambiental.

5.4 Apoyaremos la abolición de la WTO a menos que se reforme para hacer de la sostenibilidad su meta central, y actúe apoyada en procesos transparentes y democráticos y con la participación de representantes de las comunidades afectadas. Además debe haber separación de poderes para quitar el mecanismo de resolución de conflictos de la competencia privativa de la WTO-OMC. Una evaluación del impacto producido por las anteriores Rondas de Negociaciones sobre la sostenibilidad deberá ser realizada antes de iniciar la nueva andadura.

5.5 Trabajaremos para impedir que se lleven a cabo los nuevos acuerdos de comercio e inversión regional o hemisférica bajo el mandato de la WTO -tal como el propuesto Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA)- pero apoyaremos los procesos de integración de países que aseguren el bienestar de los pueblos y la preservación del medio ambiente.

5.6 Crearemos un medio ambiente mundial al que instituciones y organizaciones financieras y económicas proveerán de fondos y protegerán los proyectos respetuosos con el medio ambiente sostenible que mantenga las comunidades a todos los niveles (locales, regionales, nacionales e internacionales).

5.7 Exigiremos que en los acuerdos internacionales sobre el medio ambiente, las condiciones laborales y la salud tengan prioridad sobre cualquier clase de reglas internacionales sobre el comercio.

5.8 Trabajaremos para llevar a cabo la tasa Tobin-Henderson y otros instrumentos para contener las transacciones de capital internacional especulativo y ayudaremos a potenciar el fomento de las inversiones en la economía real, y a crear fondos para promocionar la equidad en el desarrollo global.

5.9 Trabajaremos para requerir a las corporaciones que se atengan a las leyes ambientales, laborales y sociales de su propio país y del país en que ellas operen, en todo caso, a las que sean más estrictas.

5.10 Trabajaremos para asegurar que todas las organizaciones globales, especialmente las que poseen la capacidad significativa para definir las reglas del comercio internacional, se adhieran firmemente a los principios del desarrollo sostenible y realicen un programa de adiestramiento para el cambio cultural para la consecución total de ese objetivo.

5.11 Queremos que el bienestar corporativo se haga transparente y esté sujeto al mismo nivel de responsabilidad que el bienestar social, que subvencione actividades respetuosas con el medio ambiente y que descarte totalmente las socialmente destructivas.

5.12 Aprobamos el desarrollo de un espíritu empresarial cívico para promocionar una comunidad basada en una economía concebida como una manera de combatir la exclusión social ocasionada por la globalización económica.

6. LOS DERECHOS HUMANOS

6.0 La negación de los derechos humanos y de las libertades va de la mano de la pobreza e ineficacia política. Millones de personas sufren discriminación, intimidación, detención arbitraria, violencia y muerte. Tres de cada cuatro gobiernos han usado la tortura durante los tres últimos años.

Los Verdes

6.1 Aprobamos la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las convenciones, y otros instrumentos internacionales para la protección de los derechos y libertades. Creemos que estos derechos son universales e indivisibles y que los gobiernos nacionales son los responsables de su salvaguarda.

6.2 Condenamos todas las dictaduras y regímenes que nieguen los derechos humanos, sin considerar las demandas políticas.

6.3 Trabajaremos con las comunidades locales para promocionar la conciencia de los derechos humanos, y para asegurar que la Comisión de la ONU para los Derechos Humanos y los otros contenidos del tratado son adecuadamente provistos de recursos.

6.4 Requeriremos que la Declaración Universal de derechos humanos sea enmendada para incluir los derechos a un medio ambiente natural saludable y los derechos intergeneracionales a los recursos naturales y culturales.

6.5 Apoyaremos el derecho de las mujeres para tomar sus propias decisiones, incluyendo el control de su fertilidad por los medios que ellas consideren apropiados, libres de la discriminación o coacción, y trabajaremos para lograr la ratificación de la Convención sobre la Eliminación de la Discriminación Contra las Mujeres (CEDAW), para quitar las reservas, y para hacer entrar en vigor el Protocolo Optativo.

6.6 Apoyaremos el derecho de los pueblos indígenas a su autodeterminación, a los derechos sobre el territorio, y el acceso a la caza tradicional y los derechos a la pesca para su propia subsistencia, usando técnicas humana y ecológicamente sostenibles; y apoyaremos movimientos de los pueblos indígenas para establecer y trabajar mediante sus propias organizaciones internacionales

6.7 Requeriremos la adopción inmediata del Borrador de la Declaración de 1993 sobre los Derechos de Pueblos Indígenas como la norma mínima de protección aceptada por los pueblos indígenas, y apoyamos los movimientos de los pueblos indígenas para establecer y trabajar mediante sus propias organizaciones internacionales.

6.8 Exigimos que los torturadores se enfrenten a sus responsabilidades, y haremos campañas para ponerlos ante la justicia, en sus propios países o en otra parte, frente a un jurado internacional de jueces que actúen bajo los auspicios de la Corte Internacional de Justicia.

6.9 Nos opondremos a cualquier violación de la integridad física del individuo por las torturas, los castigos o cualquier otra práctica, incluyendo las mutilaciones de carácter tradicional y religioso.

6.10 Exigiremos que la pena de muerte sea abolida en todo el mundo.

6.11 Requeriremos a los gobiernos para asegurar que todo demandante de asilo, bien por ser víctima de la violencia estatal o de los grupos armados independientes, sea tratado correctamente según la Convención de Ginebra sobre los Derechos al Asilo de 1951; que tengan acceso a procesos justos; no sean detenidos arbitrariamente; y no sean devueltos al país donde podrían sufrir las violaciones de sus derechos humanos fundamentales, o encarar el riesgo de muerte, tortura, u otro tratamiento inhumano.

6.12 Exigiremos la prohibición de la expulsión colectiva.

6.13 Sostendremos el derecho de todos los trabajadores a la seguridad, a un empleo convenientemente retribuido, y a la libertad para sindicarse.

6.14 Apoyaremos el derecho de los niños a desarrollarse libres de la necesidad de trabajar, y el establecimiento de una edad límite inferior para el inicio de la vida laboral de niños y adolescentes.

6.15 Denunciaremos la criminalización de la que es objeto la homosexualidad, y apoyaremos el derecho de las personas gays y lesbianas a su estilo de vida, y la igualdad de derechos para las relaciones homosexuales.

6.16 Trabajaremos para mejorar las oportunidades de las personas discapacitadas para vivir y trabajar en condiciones de igualdad en la sociedad, incluyendo una verdadera participación política.

6.17 Apoyaremos el derecho de las minorías lingüísticas a usar su propio idioma.

7. LA ALIMENTACIÓN Y EL AGUA

7.0 Cientos de millones de personas sufren desnutrición, no porque no haya alimento suficiente sino a causa del acceso desigual a la tierra, al agua, a los créditos y a los mercados. Los organismos genéticamente modificados (GMOS) no son la solución, porque el problema inmediato no es la producción sino la distribución. Además, los GMOS suponen riesgos inaceptables para el medio ambiente, para los pequeños campesinos independientes, y para los consumidores, así como también para la diversidad biológica que es nuestro mejor seguro contra el desastre agrícola. La escasez de agua se produce en superficie y en las conducciones de agua de las capas freáticas subterráneas. La deforestación de las cuencas adquiere un protagonismo devastador en los corrimientos de tierras e inundaciones, mientras la desertificación y la degradación se extienden rápidamente. Un motivo para el optimismo sería el rápido crecimiento de la agricultura orgánica.

Los Verdes

7.1 Consideramos que el acceso al agua limpia para cubrir las necesidades básicas es un derecho fundamental, y nos oponemos a la privatización de las infraestructuras y recursos de agua.

7.2 Trabajaremos para eliminar las subvenciones al gasto de agua, a excepción de las que tengan carácter social, y para hacer que los usos del agua sean más eficientes.

7.3 Trabajaremos para asegurar que el agua pura y los recursos subterráneos de agua se conserven en calidad y cantidad y para que sea ponderadamente valorada para asegurar que los recursos se protegen adecuadamente del agotamiento.

7.4 Consideramos que la estabilidad de las cuencas de recepción y la salud de los sistemas fluviales es crucial, y trabajaremos con las gentes directamente afectadas para parar la degradación de los ríos, incluyendo los grandes proyectos de grandes presas y de irrigación y la deforestación de las cuencas de recepción.

7.5 Trabajaremos con las comunidades locales en las regiones áridas y semiáridas, donde el clima está bajo el dominio de la incertidumbre, para reducir la degradación de la tierra.

7.6 Expresaremos nuestro interés para con los países que han sido fuertemente golpeados por la desertificación y la deforestación, y pediremos que los países que no lo hayan hecho aún ratifiquen la Convención de la ONU sobre la desertificación, y pondremos los recursos disponibles necesarios para poner en actividad esta Convención.

7.7 Apoyaremos y promocionaremos la agricultura orgánica.

7.8 Requeriremos una moratoria internacional para la comercialización creciente de las cosechas de organismos genéticamente modificados de por lo menos 5 años, pendientes de investigación y debate, y por el establecimiento de sistemas reguladores que incluyan la responsabilidad de las compañías por los posibles efectos adversos producidos por estos organismos.

7.9 Trabajaremos por la seguridad alimentaria, por medio de regulaciones estrictas sobre la producción, el almacenaje y la venta.

7.10 Trabajaremos para asegurar que la investigación científica se realiza de acuerdo a criterios éticos y aplica el principio de prevención.

7.11 Requeriremos la eliminación de todos los productos químicos persistentes y bioacumulativos fabricados por el hombre y trabajaremos para eliminar todos los restos de productos químicos peligrosos del medio ambiente.

7.12 Trabajaremos para asegurar la prohibición de las hormonas animales de crecimiento, y para que se impongan regulaciones estrictas que controlen el uso de antibióticos en los animales.

8. LA PLANIFICACIÓN SOSTENIBLE

8.0 El consumo en los países industrializados es excesivo en todos sus parámetros, y en su mayor parte responsable del declive medioambiental. La gente en los países occidentales usa 9 veces más papel que la gente en el Sur, y tiene 100 veces más automóviles per cápita que la gente en la China o en la India, por ejemplo. El cambio hacia una economía verde -que imita los procesos ecológicos, elimina los residuos por reutilización y reciclado de los materiales, y que pone el énfasis en las actividades que mejoran la calidad de vida y las relaciones humanas más que en el consumo de mercancías- promete nuevos puestos de trabajo, industrias con menos contaminación, mejores ambientes de trabajo y una más alta calidad de vida.

Los Verdes

8.1 Promocionaremos los índices de medición del bienestar más que los basados en el PIB para medir el progreso.

8.2 Consideramos que los ciudadanos de los países afectados por un proyecto de desarrollo tienen el derecho a participar en las decisiones que se tomen al respecto, sin que para ello sean impedimento las fronteras nacionales.

8.3 Trabajaremos para asegurar que los que obtienen ganancias por la explotación de recursos comunes y/o naturales paguen el precio total de mercado por el alquiler del uso de esos recursos, y por cualquier daño que hagan a cualquier a de los otros recursos comunes.

8.4 Reconocemos que el impacto de crecimiento urbano continuo (la expansión) a costa de la tierra agrícola y el medio ambiente natural debe limitarse y finalmente paralizarse.

8.5 Reconocemos que el proceso de conurbación debido a la pobreza rural debe relentizarse y revertirse mediante programas apropiados de desarrollo rural que reconozcan el concepto de los límites del crecimiento y protejan el carácter y el valor ecológico del paisaje rural.

8.6 Apoyaremos la planificación local para la promoción ecológicamente sostenible de la actividad económica, la vivienda, el transporte, la gestión de residuos, los parques, los bosques urbanos, los espacios públicos; y estableceremos los nexos entre los Verdes al nivel local y regional alrededor del planeta para el intercambio de apoyo e información.

8.7 Trabajaremos para reducir la contaminación provocada por los vehículos oponiéndonos a las autopistas en expansión permanente; alentaremos al uso de vehículos energéticamente eficientes; integrando en la planificación territorial el transporte público, el transporte en bicicleta y el peatonal; priorizando la planificación y la financiación del transporte público frente al transporte privado de automóviles; y eliminando políticas impositivas que favorecen el desarrollo autocéntrico.

8.8 Trabajaremos para crear estrategias económicas socialmente responsables, utilizando los impuestos y la financiación pública para aumentar al máximo los incentivos para la distribución justa de la riqueza, y las ecotasas para crear incentivos para evitar los residuos y la contaminación.

8.9 Demandaremos que las corporaciones y las comunidades reduzcan, reutilicen y reciclen sus residuos, apuntando hacia una economía de residuo cero que imite los procesos de los ecosistemas naturales.

8.10 Apoyaremos todas las políticas que permitan a los países aumentar creación de puestos de trabajo mediante actividades económicas que agregan valor añadido, o mediante el reciclaje de los residuos, la producción de mercancías duraderas, la agricultura orgánica, las energías renovables y la protección ambiental.

8.11 Promocionaremos la inversión socialmente responsable y la comercialización ecológica para que los consumidores puedan hacer elecciones positivas basadas en información fiable.

8.12 Reconoceremos el valor de los conocimientos y las creencias tradicionales y locales, y apoyaremos su incorporación a la planificación y a los proyectos.

9. LA PAZ Y LA SEGURIDAD

9.0 Están cambiando las causas de los conflictos. Las distinciones entre la guerra, el crimen organizado y los abusos deliberados a gran escala de los derechos humanos están llegando cada vez a ser más borrosas; y crece el comercio de armas, globalizándose, nutriéndose de la única excepción que hace la WTO con respecto a su reglamentación contra los subsidios al comercio. Como red global, tenemos un papel vital que desempeñar en el fortalecimiento de los nexos entre la comunidad de organizaciones que están trabajando en pro de los derechos humanos y la paz, y apoyando y formando las instituciones y conceptos emergentes de gobernación global.

Los Verdes

9.1 Apoyamos el fortalecimiento del papel del ONU como una organización mundial de gestión de conflictos y salvaguarda de la paz; mientras, consideramos que, donde la prevención fracase y en situaciones de violaciones estructurales y masivas de los derechos humanos y/o genocidio, el uso de fuerza puede justificarse si es el único medio de prevenir sufrimiento adicional y las violaciones de los derechos humanos, con tal que se use bajo el mandato de la ONU. Sin embargo, cada país tiene el derecho de apoyar o no colaborar con la acción.

9.2 Lucharemos para dar mayor poder en la ONU a los países del Sur, y trabajaremos para abolir el derecho de veto potenciando el Consejo de Seguridad, eliminando la categoría de miembro permanente y aumentando el número de estados miembros.

9.3 Apoyaremos el propuesto Tribunal Penal. En el apartado de los crímenes de guerra, deberá incluirse la violación masiva como crimen de guerra.

9.4 Ambicionamos reducir el poder del complejo financiero industrial-militar, a fin de reducir radicalmente el comercio de armamentos, asegurar diafanidad de la fabricación y eliminar las subvenciones ocultas que benefician a las industrias militares.

9.5 Trabajaremos para regular y reducir, con el fin a largo plazo de eliminar, el comercio internacional de armas (incluyendo la prohibición de las armas nucleares, biológicas y químicas, las de uranio empobrecido y de las minas antipersona) y llevaremos este tema dentro del ámbito de las Naciones Unidas.

9.6 Ayudaremos a fortalecer los programes de paz existentes y forjaremos nuevos programas que se dirijan a fomentar todos los aspectos que contribuyan a construir una cultura de paz. Los programas incluirán análisis de las raíces de la violencia, incluyendo violencia en el interior de la familia, y el tema del respeto mutuo entre géneros; y el apoyo al aprendizaje de la resolución no violenta de conflictos a todos los niveles.

9.7 Procuraremos la creación de una corte internacional de justicia sobre crímenes ambientales en tiempos de conflicto.

9.8 Buscaremos enmendar las reglas internacionales de los compromisos militares para asegurar que los recursos naturales se protegen adecuadamente durante los conflictos.

9.9 Pelearemos contra el Proyecto de Defensa Estratégica de los EEUU, y trabajaremos por la desmilitarización y la desnuclearización del espacio.

10. ACTUANDO GLOBALMENTE

10.0 Los verdes de todo el Mundo somos organizaciones independientes, de culturas y antecedentes diversos, que compartimos un propósito común y reconocemos que, para lograrlo, debemos actuar globalmente así como también localmente.

Los Verdes

10.1 Trabajaremos en colaboración para hacer realidad la Carta de los Verdes del Mundo llevando a cabo acciones conjuntas sobre asuntos de consecuencias globales allí donde sea preciso.

10.2 Apoyaremos el desarrollo de partidos verdes, movimientos políticos y redes de jóvenes alrededor de todo el mundo.

10.3 Ayudaremos, cuando nos lo soliciten, a otros partidos verdes y movimientos, por medio de:

- envío de observadores a elecciones para ayudar a asegurar que son libres y justas.
- alentar a los votantes a implicarse y a votar verde en sus propios países.

10.4 Adoptaremos y pondremos en práctica en nuestras propias organizaciones los principios democráticos que deseamos para toda la sociedad.

10.5 Actuaremos como un modelo de democracia participativa a todos los niveles en el seno de nuestra propia organización.

10.6 Fomentaremos la cooperación entre los partidos verdes del Mundo para asegurar que los partidos miembros son consultados, educados y tienen la capacidad en un marco de igualdad para influir en los posicionamientos mundiales de Los Verdes.

10.7 Animaremos a los Partidos Verdes a mostrar su liderazgo en el establecimiento de políticas que garanticen la transparencia y la descentralización de las estructuras, a fin de que las oportunidades y el poder político se haga extensivo a todos los miembros; y en el desarrollo de nuevos modelos políticos mejores para enfrentar los desafíos del desarrollo sostenible y la democracia de base.

10.8 Evitaremos fuentes de financiación que estén en conflicto con nuestra visión del mundo y nuestros valores.

10.9 Evitaremos la cooperación con dictaduras, sectas, u organizaciones criminales y con las organizaciones que dependan de ellas, particularmente en materias relativas a la democracia y los derechos humanos.

10.10 Fortaleceremos nuestros nexos con la comunidad de organizaciones que participan de nuestros mismos criterios, y con las organizaciones de la sociedad civil tales como las que se movilizaron en Seattle; nosotros somos parte de ellos, de la conciencia creciente de respeto al medio ambiente, a los derechos sociales y humanos y a la democracia, que tiene que predominar sobre los criterios económicos de organización del mundo.

10.11 Nos apoyaremos unos a otros personal y políticamente con amistad, optimismo y buen humor, sin olvidarnos nosotros mismos de disfrutar en el proceso.

domingo 16 de diciembre de 2007

La ecología política, ¿remedio a la crisis de lo político? Alain Lipietz

Introducción. Desde los años ochenta, un sentimiento de impotencia se difundió por todo el globo, pero en particular en los países que venían de una experiencia democrática. El voto parece no tener sentido: después de la elección, todos los dirigentes adoptan, a pesar de las promesas, "la sola política posible, dictada por las exigencias de la globalización". Y ésta lleva a la mayoría una serie de problemas: inseguridad, pobreza, exclusión...
Este sentimiento de "vaciamiento de lo político" tiene una doble dimensión: en los contenidos de lo que se llama la "política", o sea "lo que se hace", las estrategias y los objetivos parecen reducirse a la infrapolítica, a la simple optimización de la competencia, que parece traducirse en el abandono de toda pretensión social; en las formas y los espacios -lo que se llama "lo político", o sea "cómo y con quién se hace"- la definición misma de la polis de los hombres y las mujeres parece reducirse a una serie de individuos en competencia, apenas atemperada por reglamentaciones abstractas caídas del cielo (de Bruselas, de la OMC) y, en general, desfavorables.
Pero la sociedad no es un mercado. El deseo, la necesidad de sociedad, se traducen en reacciones identitarias: integralismos en el Tercer Mundo, populismos autoritarios y xenófobos en el Norte. En Francia y mas todavía en Austria, la mayoría de los países europeos conoce desde los años ochenta y noventa tendencias de este tipo.
El ascenso del Frente Nacional en Francia parece haber sido bloqueado por sus propias contradicciones y sobre todo por las esperanzas suscitadas por los éxitos de la izquierda plural en Francia. En las elecciones europeas de 1999, los Verdes franceses conocieron un crecimiento espectacular, como si, después de quince años de desesperanza, la "necesidad de política" renaciera y se dirigiera hacia la ecología política.
Extraña elección, pensarán muchos. ¿No es comunmente percibida la ecología como un rechazo simplista de la política y de lo político, una atracción íntima hacia las flores y los pájaros? Vamos a rectificar esta imagen y redefinir lo que es la ecología como política, para después analizar que aporta una respuesta a la crisis de la política y de sus contenidos, a la crisis de lo político y de sus formas.
¿Qué es la ecología política?
La palabra "ecolo", de uso corriente en Francia, se refiere a la visión reductora y caricaturesca de la ecología por una gran parte de la opinión pública. Se pasa además de la derisión a la perplejidad cuando a la palabra ecología se añade el término política. No hay duda de que la ecología política, a los ojos de esta opinión pública por lo menos, no adquirió un status de "noción clara y distinguida". ¿Qué es entonces la ecología? ¿Y qué es la ecología política?
¿Qué es la ecología ?
Según el Petit Robert, este término aparece en la segunda mitad del siglo XIX. Término de biología, la ecología es -en su origen- una disciplina científica. Es la ciencia que estudia la relación triangular entre los individuos de una especie, la actividad organizada de esta especie, y su medio ambiente, que es a la vez condición y producto de esta actividad, condición de vida de esta especie. El ecologista que se interesa por los castores se dedicará a analizar su relación con el medio en donde viven: el bosque, los ríos, pero también las barricadas que construyen, o sea la naturaleza transformada por su actividad. Mirará la capacidad de ese sistema de subvenir a las necesidades de la población de castores, la manera como esa población se reproduce, se organiza, etcétera. Aplicada al hombre, la ecología se vuelve el estudio de la relación entre la humanidad y su ambiente, o sea la manera cómo la primera transforma al segundo y éste permite a la primera sobrevivir. Así como el ambiente de los castores no se reduce a los bosques y a los ríos, el ambiente de los hombres no es simplemente la naturaleza salvaje, sino que incluye también la naturaleza transformada por su actividad. La ecología humana es, entonces, el análisis de la interacción compleja entre el medio ambiente (medio de vida de la humanidad) y el funcionamiento económico, social y político de las comunidades humanas.
En eso reside la diferencia significativa entra la ecología de la especie humana y la ecología de las demás especies animales. Los hombres, en efecto, son animales no solamente sociales sino también políticos. Desde su origen la ecología humana tiene otra característica específica que se remonta al principio de la humanidad, al homo habilis: la capacidad de producir utensilios. Aunque algunos chimpansés mostraron su capacidad de transformar ciertos objetos en utensilios, éstos siguen siendo muy rudimentarios. El hombre, al contrario, no ha dejado de mejorar sus utensilios y por ende su capacidad de acción y de transformación de su medio, por la vía de la "domesticación" de plantas y animales desde la revolución neolítica. Durante miles de años, se trató simplemente de luchar contra el hambre y la intemperie. Vivir lo más posible en armonía con el orden del mundo, tal parecía ser la sabiduría de esos hombres. Pero desde alrededor de cuatro siglos ocurrió un viraje radical: antes se trataba de someterse al orden de la naturaleza, después de doblegarla a nuestros deseos. La marcha de la ciencia y de sus aplicaciones técnicas no han terminado desde entonces para fomentar el sentimiento de los humanos de ser realmente "maestros y propietarios de la naturaleza". En el curso de la segunda mitad del siglo XX, después de la Segunda Guerra Mundial, este movimiento de emancipación llegó a sus límites. Los milagros de la técnica y de la tecnología empezaron a mostrar lagunas; accidentes "imprevisibles" se multiplicaron y extendieron sus efectos a la escala planetaria (mareas negras, Chernobyl). Mientras que los primeros gritos de alarma del Club de Roma, en los años setenta, ponían todavía el acento en la insuficiencia de los recursos naturales, los trabajos científicos más recientes ponen énfasis en los graves desequilibrios ecológicos que generan las contaminaciones industriales (destrucción de la capa de ozono, efecto sierra, crecimiento de los océanos, calentamiento del clima). La toma de conciencia de los efectos perturbadores de la actividad humana y del progreso técnico -fuera de los accidentes- creció y se extendió. El crecimiento de esta nueva inquietud llevó a cierto número de observadores a intentar discernir mejor los mecanismos económicos y políticos generadores de desequilibrios ecológicos.
Es sobre esta base conceptual e histórica de la ecología como se constituyó la ecología política; ésta se profundizó después en un análisis crítico del funcionamiento general de las sociedades industriales avanzadas, análisis que dio lugar a una reflexión paralela acerca de los medios necesarios para avanzar hacia otra forma de desarrollo.
De la ciencia a la política
El paso de la ciencia a la ecología política introdujo la cuestión del sentido de lo que hacemos, lo cual implica una serie de interrogaciones: ¿en qué medida nuestra organización social, la manera en que producimos, en que consumimos, en qué medida estos diversos factores modifican nuestro medio ambiente? Con más precisión, ¿cómo pensar la combinación, la interpenetración, de estos factores en su acción sobre el medio ambiente? ¿Los efectos de estas modificaciones sobre los individuos son favorables o no? La ecología política nos dice cuáles son los efectos de nuestros comportamientos y prácticas. Aclara los enredos, pero no toca a ella sino a los hombres escoger el modo de desarrollo que desean, en función de valores que evolucionan en el debate público.
Tomando en serio los desequilibrios ecológicos generados por la actividad humana, la ecología política es llevada a cuestionar la modernidad y a desarrollar un análisis crítico del funcionamiento de nuestras sociedades industriales. Este análisis pone en causa un conjunto de valores y de conceptos claves sobre los cuales descansa nuestra cultura occidental.
La naturaleza
Ya hemos mencionado el sentimiento de potencia y de dominación sobre la naturaleza que se ha desarrollado progresivamente a partir del siglo XVII. Tal exaltación narcisista construyó un forma de oposición, de antagonismo, entre el hombre y la naturaleza, así el hombre -participando de la naturaleza- parecía de alguna manera haberse separado de ella. En particular, la comparación del hombre con las otras especies animales permitía hacer manifiesta la diferencia, explicitando su metamorfosis. El desprecio a la naturaleza hacía de golpe banales las prácticas más degradantes hacia ella, hacia los animales y también hacia los pueblos indígenas, que los europeos descubrían y juzgaban "no civilizados". La ecología política considera que han sido largamente superados los limites de lo aceptable y que llegó la hora de una reconsideración general de la prácticas pero también de las representaciones, unas y otras relacionadas entre sí. Los hombres hacen íntimamente parte de la naturaleza, la respiran y se alimentan de ella. No hay tampoco que caer en el exceso opuesto de una sacralización de la naturaleza. La ecología política retoma la oposición entre naturaleza y cultura relativizándola. Nos parece más fecundo interesarse en la complejidad del mundo vivo, más que en la oposición entre hombre y naturaleza. El hombre y su medio ambiente no cesan de transformarse mutuamente; es por ende importante convencerse que ambos están envueltos en una evolución permanente (coevolución).
El progreso
Después de Hiroshima, Chernobyl y los agujeros de la capa de ozono, o más recientemente la crisis de las vacas locas, hay que reconocer que el progreso ya no aparece lineal y sin limites: el progreso técnico no es necesariamente sinónimo de emancipación humana ni de mejoramiento del medio ambiente. A pesar de esto, la ecología política no trata de rechazar la idea de progreso ni de caer en el catastrofismo antitécnico, trata de volver a dar al progreso técnico su lugar, porque nada permite considerarlo virtuoso "por naturaleza".
Para los ecologistas, el desarrollo de las capacidades humanas no es un valor en sí. La tecnología se introdujo en nuestro mundo cotidiano trayendo consigo una nueva vulnerabilidad, una nueva dependencia. La técnica no llegará nunca a eliminar todos los riesgos, en cambio, provocará nuevos. Después de haber intentado domesticar a la naturaleza, necesitamos ahora aprender a domesticar el progreso mismo. Lo cual implica tener siempre presente las dos caras del progreso: solución a las crisis, por un lado, y generación de crisis ecológicas, por otro.
El progreso de las técnicas nos dice lo que se puede hacer, no nos dice si esto es bueno o dañino. No es debido a que en el mañana la ciencia y la técnica nos permitirán, sin duda, escoger el sexo, el color de los ojos y del cabello de nuestros hijos y de las generaciones futuras, que la elección de estas manipulaciones se impone a nosotros. Para la ecología política, la cuestión de los valores es independiente del cambio técnico y anterior a su aplicación. Si el progreso de la humanidad ya no debe ser juzgado a partir de los avances de la técnica, nos damos cuenta que entre la razón ecológica y ecología política falta un eslabón: principios superiores capaces de orientar nuestras elecciones y nuestras acciones, que tengan la fuerza y la contundencia del "no matarás".
La ecología política avanza sobre problemas que ningún contrato social o pacto fundador entre individuos libres regula. Obliga a redefinir los valores que guiarán el proyecto de sociedad ecologista. Redefinir la vía de una moral para el siglo XXI, pensarla, difundirla y ponerla en práctica no es una cuestión simple. Se pueden esbozar algunas líneas. La vía debe buscarse del lado de una unión entre fraternidad y responsabilidad extendida a la naturaleza y a las generaciones futuras. Escogiendo anteponer algunos valores más que definir un modelo de sociedad, en la construcción de la sociedad ecológica futura, es claro que la ecología política espera que el camino a recorrer sea largo, incierto y constantemente en definición. Pero allí reside la dinámica de un movimiento que vive en contacto directo con la realidad de las sociedades modernas, la de las sociedades en devenir.
La responsabilidad
La fuerza de las tecnologías actuales es tal que las consecuencias sobre el medio natural, sobre las otras especies vivas, vegetales o animales, se multiplican. Más allá de los accidentes ecológicos, el simple funcionamiento de muchas industrias se sitúa en un nivel tal que la mayor parte produce efectos dañinos sobre el medio ambiente.
Más allá de la elección de circular en coche o en tren, el calentamiento producido por ambos influye sobre el clima. Degradamos el ambiente que nos hace vivir. Hay algo milagroso en nuestra tierra, hay también horror, pero la belleza del mundo es uno de estos milagros; si la sacrificamos, ¿qué quedará? Este ambiente que nos hace la vida posible, que puede ser fuente de felicidad, o mejor dicho de felicidad de estar en el mundo, este ambiente es lo que hacemos de él, es también lo que dejamos a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos, es la cuna y la casa que preparamos para acogerlos. Desear hijos, darles luz sin preocuparnos de un mundo degradado que les fabricamos: ¡qué contradicción!
La solidaridad
El principio de propiedad y el poder económico que se deriva no deberían dar a sus detentores el derecho de gravitar sin medida sobre la vida de los demás. Peor es lo que pasa ante nuestros ojos. Ese poder llega a veces, indirectamente pero de manera determinante, hasta un derecho de vida o muerte. Empuja a muchos hasta la desesperación porque se sienten incapaces de encontrar un lugar en la sociedad, ganarse la vida, sobrevivir dignamente, sea que hayan sido dejados de lado desde la juventud, sea que hayan sufrido un despido a los cuarenta años, a esta edad crítica donde las reconversiones se vuelven para algunos infranqueables pero donde las obligaciones familiares se hacen aplastantes. En el Derecho y su funcionamiento implacable, en su carácter algo sacralizado, hay un riesgo de pérdida de sentido profundo. La riqueza de los individuos se constituye siempre a partir de la cooperación social. Un individuo aislado sin lazo con sus congéneres no llegaría a sobrevivir. Si un individuo se enriquece, lo debe a toda la cadena de sus similares que han construido el mundo donde nació y a sus contemporáneos que han participado directamente o indirectamente a su enriquecimiento. ¿No llevaría esto a un deber de reciprocidad que se traduciría en un deber de solidaridad mínimo? Una sociedad que tiende a eliminar el principio del dono, ¿no corre el riesgo de deshacerse, de descomponerse? La simple solidaridad pero también la deuda directa nos impone el deber de no quedar sordos a los males de un continente entero. Africa se desangra y no somos inocentes.
La autonomía
La responsabilidad sería sólo aparente si no se acompañara de la autonomía. Esta implica la reconquista por lo individuos y las colectividades humanas del control de sus actividades de producción, de su vida cotidiana y de sus decisiones públicas. Se trata de traducir en actos cierto número de fórmulas: "tomar en mano sus actividades", "participar", "ver las consecuencias de nuestros actos". Es en distintos niveles donde pueden situarse las implicaciones: a nivel de la empresa, a nivel de la vida ciudadana local, regional, nacional.
II
Volver a poner el contenido en el centro de la política

De los enunciados precedentes surge una evidencia: la ecología es una inmensa oferta de contenidos nuevos, o más bien un gran llamado a ocuparse del contenido. Fija objetivos, redefine medios y estrategias, cosas que parecían haber desaparecido de la "política", reducida a la competencia por el poder entre hombres y partidos intercambiables y "alternantes".
La esperanza revolucionaria se disolvió, el comunismo fracasó, el proyecto socialista decepcionó. Portadora de grandes ambiciones a lo largo de todo el siglo, la política se encuentra hoy debilitada. Que de esto gane modestia no sería un mal, pero su impotencia actual y su desdibujamiento frente a la economía son extremadamente peligrosos. Una sociedad sin proyecto político, dejada a las simples fuerzas del mercado, envuelta en la espiral del "producir más", no puede sino conducir a un crecimiento de las desigualdades y la multiplicación de las crisis ecológicas. Es, entonces, urgente volver a dar sentido y contenido a la política.
La impasse del productivismo
Las revoluciones agrarias e industriales capitalistas han hecho posible poner fin a las crisis de carencia (hambrunas). Han permitido al Occidente alimentar, dar un hogar, vestir, siempre más individuos con siempre menos trabajo. El modelo capitalista primero ha ofrecido la garantía de la supervivencia y después, concluida la Segunda Guerra Mundial, con el nacimiento de una nueva variante de capitalismo, que muchos economistas llaman fordismo, la de poder "vivir bien" o más bien aumentar el poder de consumo. El modelo capitalista conoció diferentes variantes, pero todas se caracterizan por un rasgo común: el productivismo. Este productivismo, con su dinámica de producir siempre más, alcanzó hoy sus límites.
Después de treinta años (1945-1975) de crecimiento económico, el modelo fordista entró en crisis: crisis económica que desemboca en los años ochenta en una variante mucho más liberal de capitalismo, pero también, paralelamente, en una crisis ecológica. Esta última, no tan directamente perceptible por la opinión pública, no es menos amenazante. La búsqueda de la economía del trabajo y de la acumulación de capital, dos pilares del fordismo como del liberalismo, se hizo a costa de la Tierra. Cuando el regreso del liberalismo ha resucitado las crisis ligadas a la pobreza (enfermedades ligadas al hambre y la insalubridad, no solamente en el Tercer Mundo sino también en los países ricos), en el corazón mismo del sistema capitalista se dibujó un nuevo tipo de crisis ecológicas: las crisis de abundancia, herencia envenenada de los milagros técnico-económicos de la posguerra. Este nuevo tipo de crisis es mayormente amenazante porque sobrepone efectos locales (destrucción del paisaje, contaminación del aire, envenenamiento de las capas freáticas) y efectos globales, es decir, que se perciben en todo el mundo cuando provienen de disfuncionamientos localizados en sociedades particulares.
El sistema productivista respondió al problema de la carencia con la cantidad. Empujó hasta el exceso esta respuesta cuantitativa produciendo un problema de calidad. Hay que cambiar de dirección: retomar el control de la economía, establecer las condiciones de un nuevo desarrollo domesticando las fuerzas de mercado y de la ciencia; repensar nuestro modelo de desarrollo partiendo de un reexamen de nuestras necesidades. Llegó la hora de poner la pregunta esencial: ¿producir para qué?
Un nuevo modelo de desarrollo: el desarrollo sustentable
Según la definición adoptada por la ONU, el desarrollo sustentable es el que permite satisfacer las necesidades de la generación actual, empezando por los que menos tienen, sin comprometer la posibilidad para las generaciones futuras de satisfacer las suyas.
La idea de desarrollo sustentable tiene una doble dimensión. En el tiempo presente, supone que este modelo de desarrollo responde a las necesidades de cada uno. En perspectiva, supone que este modelo pueda durar. El desarrollo sustentable incluye también la idea de redistribución (o de justicia social) porque propone un orden en la satisfacción de las necesidades: empezar por lo que menos tienen.
Pero ¿cómo hacerlo? ¿Cómo reorientar nuestro desarrollo para hacerlo sustentable? El primer imperativo es economizar el factor Tierra, dando prioridad a las tecnologías que economicen energía y sean más respetuosas del medio ambiente. El segundo imperativo consiste en establecer nuevas regulaciones añadiendo a la protección social la protección del medio ambiente. Las herramientas existen, desde los medios reglamentarios (leyes y normas), medios económicos (ecoimpuestos, permisos negociables) pasando por los acuerdos de autolimitación y los códigos de buena conducta. Algunos permiten revertir los daños; otros, indemnizar por los daños y algunos más, prevenir mediante la disuasión. Es sin duda la vía del impuesto disuasivo la más prometedora porque, además del efecto protector para el medio ambiente, proporciona a la colectividad recursos nuevos que pueden ser destinados a otras políticas, por ejemplo para bajar el costo del trabajo, en el cuadro de una política de empleo, lo que nos lleva al efecto redistributivo del modelo de desarrollo sustentable. Los pobres no tiene en general los medios de contaminar y son también, en muchos casos, los más afectados por los múltiples efectos de la contaminación; por eso, serán los grandes beneficiarios de una reorientación general hacia el desarrollo sustentable. Los perdedores, en el corto periodo, podrán ser las clases medias, para las cuales las restricciones al uso libre y gratuito del medio ambiente harían desvanecer el sueño de una generalización del modelo de la sociedad de consumo, cuando no perciben el carácter insostenible y peligroso de este modelo para su propia salud. Es entonces necesario acoplar las nuevas políticas ecologistas a las reformas sociales, sin las cuales las primeras no serían legitimas.
Desde el punto de vista del interés general, razonando a largo plazo, el desarrollo sustentable se vuelve una evidencia. Desgraciadamente, esto no se impone y más bien triunfa la formula "después de mí, el diluvio". ¿Cómo hacer que las fuerzas sociales y políticas lo tomen en cuenta? Seguramente podrá hacerse por medio de un intenso debate ideológico y cultural dirigido a modificar la percepción de los riesgos y de las ventajas, hacer progresar los valores y las normas de la ecología. Mas allá de la política y sus contenidos, es lo político, su campo y sus métodos lo que hay que reconstruir.

Repensar lo político entre lo global y lo local
Los gobiernos parecen incapaces de resolver tanto los problemas cotidianos como los que se existen a escala planetaria, ya sea que se trate de impedir despidos en una empresa en excelentes condiciones económicas o de luchar contra el calentamiento climático. Mientras que el poder económico y financiero ya no conoce fronteras, el poder político descansa siempre en el principio de la soberanía estatal. La relación de fuerza es, entonces, no solamente desigual sino invertida. Para volver a dar a lo político su credibilidad y los medios para actuar es indispensable encontrar un nuevo equilibrio.

"Pensar globalmente, actuar localmente"
La mundialización y las fuertes tensiones que sacuden los a los Estados nacionales -cuando no llegan a hacerlos explotar- refuerzan la pertinencia de este eslogan que floreció entre los ecologistas de los años setenta.
Pensar globalmente
Es necesario pensar en términos globales porque la ecología política hace suyas máximas que podría ser las del humanismo en general: "Soy hombre, y nada de lo que es humano me es ajeno", "Somos todos responsables de todo y ante todos, y yo particularmente". Pensar globalmente es elevarse a una visión planetaria que el saber ecológico hizo posible: visión del estado del planeta, de su degradación continua, del juego complejo de causas y consecuencias y, en este juego, un aspecto esencial, la parte de la actividad humana bajo sus distintas formas. Este aspecto es esencial porque la "dominación de la naturaleza" es un fantasma que parece oportuno no convocar demasiado; por otra parte, podemos y debemos esperar controlar la actividad humana.
Actuar localmente
Es la voluntad de hacerse cargo del medio, de actuar a su escala. Contra el centralismo, contra la tecnocracia, es la reivindicación de un derecho: el del acercamiento del poder político a los ciudadanos, de una regionalización o municipalización del poder político, o sea de una reapropiación de lo político sin delegaciones ni subordinaciones. Es el pensamiento de lo global que llama a nuestra responsabilidad local y los deberes que de allí descienden: actuar localmente porque allí se pueden medir los enredos y las consecuencias de los actos y, si no se hace, se cae en el infantilismo, la recriminación estéril y reiterativa que interina y perpetúa el estado de cosas. Escasos son los que imaginan hasta qué punto las consecuencias de sus propios actos, mínimos a sus ojos, se vuelven enormes y cambian de escala cuando éstas son ampliadas por el numero de los actores. Aun cuando lo supieran, ¿sería suficiente? ¿Podemos esperar que lo tomarían en cuenta? "Nuestro modo de vida no es negociable", dijo el expresidente estadunidense George Bush en las negociaciones de Río.
Actuar globalmente, pensar localmente
A ese cinismo y a ese egoísmo, qué respuesta oponer sino la necesidad de leyes, leyes globales porque hay que impedir a los hombres que provoquen daños a nivel global. Si hay que actuar globalmente, hay que convencer, en el terreno, mediante compromisos locales, a aceptar leyes globales. Actuar globalmente, pensar localmente, tal debe ser también el eslogan de una ecología política pragmática y realista.
Actuar globalmente
Es fijar reglas de orden superior a las escalas tradicionales (el Estado-nación, en particular) y darse los medios para aplicarlas. Se trata de eliminar los efectos perversos ocasionados por ciertas interacciones, impedir los comportamientos que parecen localmente positivos pero que pueden tener consecuencias desastrosas para el conjunto. En una palabra, esto consiste en poner reglas al juego ciego de los egoísmos, las competencias en el mercado y las relaciones de poder geopolítico, para privilegiar las prácticas mutuamente provechosas.
Pensar localmente
Este aspecto constituye, a nuestros ojos, la llave. Pensar globalmente: los teóricos para hacerlo no faltan y en Francia menos que en otras partes. Actuar globalmente es elaborar tratados internacionales y leyes y decretos nacionales correspondientes. En poner esto en marcha individualmente y localmente es donde empieza la dificultad, porque las reglamentaciones no surten efectos si los ciudadanos no creen en su utilidad ni se convencen de que tienen sentido, que el desagrado de la constricción tiene su justificación. En las sociedades democráticas, esta justificación supone al adhesión a principio del interés general, lo que implica que se resientan individualmente o por lo menos localmente las ventajas.
El ejemplo de la III República en Francia ofrece una excelente ilustración. El mecanismo de la escuela fue esencial: mediante ésta se difundieron los valores de esta república que, un siglo más tarde, resucitaba los de la Revolución. Es por medio de los maestros como se transmitieron los principios elementales de la moral y la instrucción cívica que fueron decisivos para los avances humanos y sociales del final del siglo XIX. Esto se logró porque, frente a la Iglesia y los notables tradicionales, se supo convencer una población mayoritariamente rural, de los beneficios de la educación, y los maestros participaron en la gestión de las comunas y en la promoción social de los niños. De la misma manera, es teóricamente fácil entender que la lucha contra el efecto sierra implica la disminución de la circulación de automóviles. Esto no se logrará culpabilizando a los automovilistas por los efectos catastróficos de su comportamiento sobre Bangladesh en 2050, sino valorando el silencio y el aire menos dañino de una ciudad con circulación restringida.
Sin adhesión de los actores, nada durable puede lograrse. Es precisamente lo que entendemos por la formula "pensar localmente". Para la ecología política, es obrar para que se desarrolle la toma de conciencia acerca de los efectos a distancia de la vida de cada uno, de tal forma que sea concreta la justificación de los límites impuestos por la ley; es hacer madurar, poco a poco, en las comunidades locales la conciencia de un destino común del género humano, de necesidades comunes, de ventajas recíprocas superiores, y actuar políticamente para codificar internacionalmente las reglas que las mayorías locales están listas para aceptar.
Conclusión
Eramos, hace poco, 6 mil millones de seres humanos, similares según todavía se dice, si remitimos a las figuras que el camino del mundo y los medios sacan de esta masa anónima. De un lado está el horror: los hombres del GIA argelino, las milicias serbias en Bosnia y en Kosovo, los virtuosos del machete en Rwanda. Otros hombres, sus similares, se llaman E. Levinas, P. Ricoeur, H. Jonas y nos invitan a otras relaciones humanas. Se necesita un singular esfuerzo de imaginación para decirles, a unos y a otros, similares. Pero sabemos que el hombre no es eso ni esto. Es un devenir y una construcción. Las relaciones sociales en las cuales tomamos parte de la infancia a la vejez son esenciales. Tendemos por consiguiente hacia una humanidad bárbara o civilizada. Tal es el enredo que se presenta a la ecología política. Estamos convencidos de que será llamada a marcar con un sello durable la humanidad de mañana.
Publicado originalmente en
AGIR, Revue générale de stratégie, No. 3, marzo de 2000.

Traducción del francés de Massimo Modonesi.